El mágico poder del nombre

Hay un porcentaje elevado de personas que no saben sobre el mágico poder del nombre, para ellos el nombre es algo como decir pepe palo piedra por lo tanto, el nombre es como cualquier cosa que carece de importancia. Hay personas que carecen de humildad y piensan que ellos están por encima de los demás, que aunque no lo dicen pero lo demuestran.

Ahora, ¿De qué forma lo hacen? Pues de la forma más simple y eso es llamando a las personas por su apellido o, en el peor de los casos llamándoles por un apodo. Para este tipo de personas el poder es algo que les da fuerzas para seguir pero, confunden el poder con el temor que tratan de infligir.

El nombreLo malo de esta actitud es que siempre lo hacen con personas que saben que no pueden defenderse, o no tienen armas con qué hacerlo como en este caso es el conocimiento. Hay que tener presente que las personas que no reclaman este trato, por lo general están en posición de aceptación de su condición y ellos, los que dan ese trato lo saben.

Esa es una de las razones de por qué ellos se creen que tienen poder, ahora tengo que admitir que esto no es que ellos lo planean conscientemente, porque todo lo que hacen es inconsciente y como todos ya saben, en algún momento tienen que haber aprendido por algún tipo de experiencia que le originó un trauma y por tal una actitud que es la que desarrollan con los más débiles.

Ahora no sólo depende de decir el nombre porque depende también de cómo lo dice y en qué momento. Todo se aprende y si aprendió a usar esa forma de tratar entonces, también puede desaprender y lo escribo porque he visto en muchos comunicados en las redes sociales, cuando hacen referencia hacia alguna persona sean conocidos o familiares.

La forma de referirse hacia ellos es anteponiendo  “El o la” como decir “El Antonio o la María” por lo tanto están demostrando que tienen poco aprecio, falta de educación o no saben tratar a los demás, de cualquier forma no es nada agradable que lo llamen como les de la gana, ¿Acaso los que tratan así no se aprecian?

Desde luego que si lo que pasa es que aprendieron hacerlo de la forma equivocada. No hay mejor cosa que lo llamen por su nombre ya que por algo se lo dan sus padres, ahora si no hay importancia en ello entonces, ¿Para qué existen los nombres si van a ser usados en segundo plano y más por necesidad que por otra cosa?

El mágico poder del nombre se inicia en el momento que se lo emplea con respeto. Cuando se emplea de la forma siguiente, Señor Pérez  o Don Alberto Pérez pues de las dos formas está bien pero eso denota distancia, salvo ciertas circunstancias ya sea de un empleado a su jefe, ahora en el caso de que sea conocido aunque no amigo está bien decir;  Alberto, tome asiento por favor.

Como se habrá dado cuenta el nombre va primero y de igual lo está respetando aunque no lleve el apelativo de “Don” ahora, con mucha más razón si tiene una relación de amistad que en este caso lo único que cambia es  en toma en vez de tome es decir, “Alberto toma asiento” por lo tanto es muy notorio que hay un trato de confianza.

Si usted tiene ese don especial de tratar a las personas en especial llamándoles por su nombre, es fijo que usted va a ser bien tratado ya que cuando alguien escucha su nombre y el que lo ha llamado le brinda una sonrisa, por naturaleza le va a responder de la misma forma porque nadie responde con groserías a una cordialidad, con mucha razón si utiliza el mágico poder del nombre.


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