La desesperación trae confusión

No hay que darle vuelta al asunto, la desesperación trae confusión y eso lo he comprobado hasta la saciedad. He visto como problemas pequeños se han transformado en grandes problemas y todo, por no respirar muy profundamente antes de tomar una decisión. En el fondo una persona tiene miedo porque en su interior sabe que no sabe.

El que sabe que no sabe es muy diferente al que no sabe que no sabe pues aquel es el que se lanza hecho el que sabe, la verdad es un elemento que en alguna circunstancia si sirve pero es cómo jugar a la ruleta, por decir en unas pega o le da en el blanco y en otras casi le da pero hizo algo y muy frecuente es que no le da ni a sí quiera.

La desesperaciónAhora, el que sabe que no sabe está consciente de su deficiencia de conocimientos y por lo tanto, se asusta cuando se requiere del mismo para resolver algo. En casos de emergencia es muy peligroso si hay más de uno en un grupo, porque pueden causar un caos de algo que no lo es y no precisa que sea algo de peligro para el grupo.

Aquellas personas que tienden a desesperarse provocando confusión han sido causantes de terribles decisiones del populacho, por lo cual se originan verdaderas hordas de atacantes hacia instituciones o personas que posiblemente hayan causado el problema, pero que se podía solucionar de otra manera sin tener que llegar hasta la violencia.

Son fáciles de manejar por su escaso conocimiento y así mismo son fáciles de deshacerse de ellos y justamente por el miedo que tienen. Hace mucho tiempo hubo un accidente de tránsito en el cual no hubo heridos pero cómo sucedió los acontecimientos es que llama la atención y en especial quién fue dando claro ejemplo de cómo es una persona así.

Era un bus de pasajeros interprovinciales y en cierta parte justo cuando ya empieza la región montañosa, parece que el chofer se quedó dormido y no hizo más que perder el control de dicho vehículo, por tal fuimos a parar contra una especie de montículo cerca de un barranco, todos pensábamos que nos íbamos directo al fondo.

De un momento a otro alguien dijo por ahí que estaban en tierra y no fue más, un señor que estaba sentado por en medio empezó a gritar desesperado, ¡Hay que salir de aquí que el carro se incendia! Ya pueden imaginarse cómo se armó el relajo porque fue secundado por mujeres histéricas, eso fue una locura total.

El caso fue que nadie podía salir porque todos querían salir por el mismo hueco al mismo tiempo y la verdad no pasaba nada de peligro pero bastó que uno de el comienzo para que el resto continúe, al menos yo me reía de ver cómo la gente se desesperó y por más que les decía que no pasaba nada, ni siquiera escuchaban simplemente querían salir y punto. En esos momentos no les importaba si pisoteaban a los más débiles, ¿Y para qué? Sólo para poner los pies en el suelo y nada más. Si ven cómo la desesperación trae confusión.


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