25

La búsqueda ha reiniciado

―Tony…

―Que pasa cuñada.

―No pasa nada, solo que quiero conversar contigo de algo que esta pasando entre tú y yo.

―No me digas que de nuevo me vas a desafiar.

―No… espera, lo que quiero decirte es algo concerniente a lo que me dijiste el otro día.

― ¿Y qué era que no me acuerdo?

―Es respecto a, (tic tic tic ha ha ha), carajo ―dijo Zulema.

― ¿Que es ese sonido?

―Es solo la puerta, alguien está a la entrada, pero primero hablemos después abrimos la puerta ―dijo con apuros.

― ¿No te parece que es mejor primero atender la puerta y después hablamos? Espera un ratito, déjame ir a ver quién es, (espera hablemos primero), pero cual es el apuro, (tic tic tic ha ha ha), ahí esta de nuevo, espera que ya vengo voy a ver quien es.

Zulema ha entrado en un punto de desesperación, no puede esperar porque tal vez en algo siente que tiene que hacerlo ya, la visita improvisada ha cortado de lleno el plan de ella, sólo hay que esperar a la próxima oportunidad. Tony se acerca a la puerta, la abre y recibe una agradable sorpresa.

―Hola María, pensé que te habías olvidado de mi ―dijo Tony.

Novela de ficción
Clari capítulo 25 La búsqueda ha reiniciado

―Discúlpame Tony pero pienso que soy yo la que tiene que decir eso ―María ha llegado de sorpresa para decirle algo muy importante―. Te vine a visitar  para saber cómo estabas, pero veo que éstas muy bien. Ahora que lo pienso, no tenía por qué estar preocupada por ti pero igual, vine por que pienso que merezco una explicación de por qué  me dejaste plantada en el hospital, (calma tranquilízate), ¿Cómo quieres que me tranquilice? Si he estado esperando todo estos días para saber, si por lo menos estas vivo.

―Que linda que estás María, pero  pasa adelante toma asiento.

―No gracias, estoy bien aquí, quiero que me des una explicación y la quiero ¡ya!, he dejado pasar algunos días pensando que a lo mejor tú vas a ir al hospital y me vas a decir algo pero no lo has hecho, así que en vista que no fuiste, he venido.

―Yo no sé por qué te pones así María, sí mi cuñada habló contigo y me imagino que te explicó lo que había pasado.

―Cuál cuñada, si te refieres a esa mujer que parece vampiresa, no la he visto nunca a partir de ese día que fue a sacarte a ti del hospital ―le dijo enfurecida.

―Discúlpame pero me parece que estoy confundido, creo que le dije a mi cuñada que hable contigo, pero por lo que me doy cuenta que no lo hice, y por eso, te pido muchas disculpas, es más, soy tu esclavo y pídeme lo que sea que yo lo cumplo ―demostrando una pena profunda le hablaba a María.

Tony no se había dado cuenta de que Zulema estaba escuchando todo lo que hablaban, y lo que escuchó la puso muy mal, sentía como algo de tristeza y al mismo tiempo coraje, ella veía como su amor profundo por el que ella estuvo dispuesta a regresar en el tiempo, parece como que se le iba de entre sus brazos, pero Zulema no iba a dejar que se le vaya así como así, pero muy intrigada seguía escuchando.

― ¿Lo que sea? ―Le preguntó María.

―Si, lo que sea, menos que me pidas que me mate, porque eso si no lo hago― le dijo muy convincente.

El semblante de María cambió enseguida al escuchar el ofrecimiento de su aparente amado, se puso pensativa para ver que le pedía a él, en cambio Tony parece que en verdad se sentía culpable, pero el sabía que su cuñada se ofreció hablar con ella del cual no lo había hecho, en cierto modo hay algo comprensible en el asunto, porque entre que llegó y todo lo que ha pasado, incluyendo los dos desmayos que tuvo Zulema, entonces ¿En que momento ella podía ir hablar con María? O sea  qué en pocas palabras, la falta es perdonable de parte de Zulema.

Mientras tanto en otros lugares se ha empezado a mover fuerzas tanto negativas como positivas, las negativas son las que emanan Juan del Todo y su brazo derecho Jansí, que por ningún momento han dejado de buscar a la famosa joven mujer conocida como Clarí. La gente de Juan se pasan todo el tiempo revisando los enlaces de comunicación celular, ellos piensan que en cualquier momento van a escuchar algo conocido, han tomado como punto central a  La Gran Ciudad, ya no son 10 mercenarios que están en la búsqueda ahora son 40, y se la pasan dando vueltas por toda la ciudad. En cambio, la parte positiva se desarrolla en el pueblo Poste partido y como eje principal es don Saturnino, el está muy preocupado porque las fiestas del pueblo han comenzado y la famosa Clarí no aparece, entonces toda la situación ha entrado en una sospecha que debido a ese motivo, no le queda más que consultar con su compadre.

―Esto ya me parece sospechoso, mi compadre me dijo que no me preocupe porque era fijo que  la Clarí venía a estas fiestas, pero no lo ha hecho y ahora si ya me puse nervioso, a mí me late que mi hijo Martíno algo tiene que ver con esa mujer.

Pensaba y pensaba el compadre satu, y debido a ello caminaba sin rumbo de pronto alza la mirada y alcanza a ver que su compadre lucho venía a su encuentro, él se acercaba con una mirada como que ya se imaginaba lo que le pasaba a su compadre Saturnino.

―Que hubo compadre lucho, yo pensaba y hablaba de mujeres lindas que usted que se aparece ―le dijo el compadre Saturnino.

―Que pasó compadre, más respeto.

―Tranquilo amigo que es una broma.

―Claro claro, una broma, siempre usted con una broma, pero dígame una cosa en que esta pensando porque parece como que los cachos le pesan compadre.

―Bueno fuera compadre, lo que pasa es que la Clarí no ha llegado y eso me pone preocupado.

―Si compadre, si me enteré de que la Diosa  en carne no ha llegado, pero no es para tanto compa.

―Usted no me entiende compadre, yo tenía esperanzas de que esa mujercita llegue para que ya se me quite todo este hormigueo, ahora que sé que no ha llegado se me vino los pensamientos al cerebro de que algo malo le puede pasar a mis dos hijos.

―Apoco piensa que todo está mal, porque si es así compadre no le queda más que montar la yegua.

― ¿Qué es que me habla usted compadre?

―Lo que le digo es que tiene que tomar atención a lo que le dice su cerebro, y eso quiere decir que hay que ponerse en acción.

―No faltaba más, apoco usted me apoya.

―Ya le dije compadre de mi alma, no importa el día ni la noche ni siquiera la hora ni con quien yo esté, usted me llama y en ese momento agarro mi machete mi revólver y mi escopeta y me voy para lo que me llame.

―Bueno si es así, que le puedo decir lo que tengo planeado.

―Dígame ingeniero cual es el plano, porque me imagino que tiene que tener un plano.

― ¿Ingeniero? No sea bruto compadre, eso se llama doctor.

―Bueno más claro que yo no sé cómo se llaman esos que manejan esos papeles grandísimos, la cuestión es que ya sabe lo que va hacer, ¿O no?

―Claro que sí compadre, lo primero que tenemos que hacer es ponernos de acuerdo cuando nos vamos a La Gran Ciudad.

―Sólo es cuestión suya compadre, (don Saturnino), y a éste ¿Quién lo llamó? ―dijo el compadre lucho

―Que tal muchacho, a los tiempos que te dejas ver ―decía don Saturnino―. ¿Qué has hecho todos estos días?

―Yo he estado trabajando en la finca y también uno que otro trabajo por ahí, y dígame cómo le va a Tony ―dijo Pepe.

―Justo de él estamos hablando con mi compadre, y estamos planeando ir a La Gran Ciudad.

―Se van de paseo o van a visitar a Tony.

― ¿Para qué quieres saber muchacho? ―Preguntó el compadre lucho.

―Preguntó por que si van a ir pienso que también yo podría ir.

―Tú no vas a poder ir Pepe, nosotros no vamos de visita ni de paseo, vamos a arreglar un problema y puede ser muy riesgoso ―dijo con toda seriedad don Saturnino.

Al escuchar esas palabras, Pepe piensa y tiene recuerdos de los años en que ellos estuvieron juntos como amigos, haciendo travesuras por ahí y por allá, eso lo pone en alerta porque se imagina que algo está pasando con su amigo del alma.

― ¿Y eso tiene que ver con Tony?

―Fíjate que sí, y por eso no puedes ir, porque vamos con machete y revólver en mano ―dijo don lucho.

―Si es así yo me apunto, y en este mismo rato voy a ver mi machete y mi revólver.

―Ya, no te creo que quieras ir muchacho, a poco te rajas ―le dijo don Saturnino con una pequeña sonrisa media burlona.

―Para que vea que yo no me rajo ante nadie, la próxima vez que me diga muchacho se la parto y bien ya que soy bien hombre y por Tony hago lo que sea ―los dos mayores se pusieron bien erguidos en plan de defensa, pero lo pensaron y le dicen.

―Vete muchacho malcriado, antes que te corte en, (¡Hey… tranquilos!), que le pasa compadre lucho, ¿No se da cuenta que este muchacho está mal?

―Tranquilo compa, si este… perdón, si don Pepe le dijo lo que le dijo sabiendo que usted es de loco y medio, yo creo que si podemos llevarlo, parece que es más loco que usted ―dijo el compadre lucho.

―Bueno por esta vez pasa, en la próxima que me falte al respeto le cortó la cabeza.

―Discúlpeme don Saturnino, es que me da coraje que mi amigo Tony tenga problemas, y yo sabiéndolo no pueda ayudarle.

Palabras iban y venían y después de un rato don saturnino se da cuenta de lo que le dijo el compadre lucho.

― ¿Qué le pasa compadre, cómo es eso que soy loco y medio?

―Tranquilo compadre que sólo es un decir, y ya dejémonos de pendejadas y si vamos a ir tiene que ser ya.

―Entonces don Pepe ¿Sí se apunta? ―preguntó don Saturnino.

―Por mi amigo Tony aún que ese sí es loco, todo lo que sea  que yo voy donde ustedes me digan.

―Ya entonces mañana salimos en la noche, porque son como 12 horas o más a la gran ciudad y si salimos en la noche llegamos al día siguiente temprano, ¿Qué les parece? ―Pepe y lucho lo miraron pensando que algo no etá bien.

―Pero compa satu, con cariño desde luego, vamos a necesitar dinero para esa travesía.

―Por dinero no se preocupen que yo pago todo ―con aires de importante dijo don Saturnino.

―No compadre, ahí sí esta mal, porque es mi ahijado el que está en juego y por lo tanto me parece que yo debo pagar todo.

―No,  que le pasó compadre, ya dije que yo pago todo.

―Carajo compadre, ya le dije que yo pago y no sea necio ―insistía el compadre lucho.

―A mí se me deja de pendejadas compadre, y a mi no me venga a carajear,  porque si es así le exijo más respeto, además ya le dije que yo pago y punto, y si me sigue insistiendo voy a tener que caerle a golpes.

―Ya pues compadre a ver si es tan macho, (ya que les pasa, parecen niños malcriado peleando), y a este ¿Qué le pasó? ―dijo don lucho.

―Si pues, me tienen a mí como pendejo escuchando sus peleas de niños, si vamos a ir tiene que ser ya y para que ninguno de los dos salga resentido, hagan la cuenta de todos los gastos y lo dividen para dos y terminado el asunto ―dijo enfurecido Pepe.

―Creo que tiene razón Pepe, entonces  compadre lucho usted lleve una buena cantidad de dinero y yo también.

―Si creo que si compadre, entonces mañana nos encontramos aquí mismo nueve de la noche, y ya saben, tienen que afilar el machete y traigan suficiente balas para el revólver, y si piensan traer la escopeta, es preferible que traigan la recortada ―dijo el compadre lucho.

―Ya entonces mañana a las nueve ―dijo Pepe.

―Ya muy bien mañana entonces ―dijo don Saturnino.

De esta forma se formó el compromiso de salvamento hacia los hermanos Pyma, sin siquiera tener idea de qué sorpresas le depara  el destino a los tres. Se ha creado una buena y nueva aventura para ellos, tomando en cuenta que para los tres es la primera vez que van a salir de su pueblo, pero igual, ellos van decididos a  todo. Algo parecido sucede a los hombres de Juan, la mayoría de ellos tienen cerca de seis años o más buscando una señal que se le perdió en el pasado, de igual forma están dispuestos a todo para encontrarla. Jansí y sus hombres se han visto forzados a tener que recurrir a nuevos conocimientos, y de eso se a hecho cargo el señor Peke cuyos preparativos se lo dejó al hombre de las computadoras.

―Señor Peke, ya está preparado todo el programa para la nueva búsqueda ―decía el señor Adam.

―Muy bien señor, ¿Podría explicarme de qué se trata?

―Por supuesto, como La Gran Ciudad es muy grande la he dividido en 60 sectores de 15 cuadras cuadradas, en vista de que se aumentó a 40 los hombres para la búsqueda, entonces los he dividido en 21 grupos de dos, claro que sumados a usted y yo, todo el sistema de búsqueda consiste en que cada dos hombres utiliza un vehículo y ellos se encargarán de visitar, tiendas, supermercados y todo lugar donde asista gente, cada grupo tendrá que revisar un sector en la mañana y otro en la tarde, y si se lo hace bien quiere decir que en día y medio está todo revisado, para después volverlo hacer.

―Me ha sorprendido señor, pero la gente que salga a la búsqueda,  ¿En que se van a basar para hacer una buena investigación?

―Bueno, por este sistema, pienso que es inevitable que tendremos que volver a la fotografía, al nombre y con ayuda de un nuevo sistema que un buen amigo me ha instalado en la computadora.

―A qué se refiere con un nuevo sistema.

―Es un nuevo sistema de búsqueda por vía satélite.

―Si, ya sé que es un sistema de satélite pero de qué se trata.

―Bueno señor, ya que me insiste, se trata de un nuevo procesador que amplifica las señales celulares, de tal forma que al recibir el satélite la señal no solo manda un tono sino también una imagen, donde quiera que esté  esa persona será vista por el satélite, y si uno está conectado por un satélite que no está en el cuadrante señalado, cualquiera que reciba la señal transmitirá al satélite por el cual nosotros estamos conectados y recibiremos enseguida una imagen.

―Muy interesante señor, ¿Y ese sistema tiene algún nombre?

―Se trata del PGR 27A.

―Me imagino que es bien caro eso, y me gustaría saber de dónde sacó el dinero.

―No señor, no sé cuánto costará esto porque no lo he comprado, es un prototipo y lo estoy probando, si todo sale bien como pienso le encontramos en menos de 15 días, que comparados con el poco de años que hemos estado en esta búsqueda, es una ganga.

―Ahora sí lo cogí del cuello, no se puso a pensar que en tantos años que han pasado que creo que son como seis, Hace mucho tiempo que tienen que haber votados sus teléfonos celulares, y cómo piensa que su aparatito de juguete va a detectar una señal de un teléfono que no existe, ¿Acaso su cerebro no le dio para pensar eso?

―Lo felicito señor Peke por su deducción, pero mi cerebro si  me dio tiempo para pensar eso, y por lo tanto mi aparatito de juguete como usted le llama, funciona por un nombre clave y no por un número.

―No le entiendo.

―Está claro señor, el sistema solo se activa por un nombre clave y no por un número de teléfono celular, le explico mejor, suponiendo que la señora Clarí haya votado el teléfono y alguien en la calle lo encuentra, esa persona utiliza el teléfono pero mientras no diga la palabra clave el satélite no lo detecta, así lo use 1000 veces.

―Ya entiendo, ¿Y cuál es la palabra clave?

―Clarí ―dijo Adam.

― ¿Clarí?… ¿Eso es todo?….Continuará capítulo 26

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


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