― ¿Clarí?… ¿Eso es todo?

26

Tony se entera quién es Zulema

―Sí señor, tarde o temprano alguien va a decir ese nombre, por cualquier teléfono del mundo que lo digan, nosotros sabremos, y no sólo eso sino que podemos ver  quien es el que está hablando.

―Me ha dejado sorprendido señor Adam, y esto tengo que notificarle al señor Jansí, así que salgo lo más rápido que puedo hacia su oficina.

Un prototipo novedoso y muy peligroso si cae en manos asesinas, nadie está a salvo porque en cualquier momento pueden ser vistos por el lente del satélite, y eso lo sabe el señor Peke, porque existe una lista de unos cuantos enemigos del señor Juan, el cual sin problema alguno pagaría por ese procesador para que le pertenezca. El señor Jansí por sus labores esmeradas hacia su patrón, ha sido ascendido a negocios mayores, claro que sin descuidar la búsqueda de la señora Clarí. Su oficina está situada en una casa muy lujosa y rodeada de guardaespaldas, y es justo ahí que el señor Peke acaba de llegar.

―Buenos días, por favor solicito audiencia con el señor Jansí ―dijo el señor Peke.

―Si buenos días, espere un momentito que lo voy anunciar ―muy educado le dijo el guardaespaldas.

De esa forma el guardaespaldas mensajero cruzó la puerta Principal, y caminó un largo pasillo hacia la oficina del señor Jansí.

Novela de ficción
Tony se entera quién es Zulema

―Disculpe señor Jansí, el señor Peke está afuera y quiere hablar con usted ―le comunicó el guardaespaldas.

― ¿Peke? ¿Y que viene  hacer hasta acá?

―No me dijo el señor, pero creo que es privado.

―Más vale que sea eso, porque estoy muy ocupado y para banalidades con una llamada es suficiente.

―Dígame señor, ¿En qué momento lo hago pasar?

―En este momento es mejor.

―Muy bien señor, así será.

El señor Peke estaba impaciente en la entrada, la cual está custodiada por dos guardaespaldas como de 2 m de alto cada uno, armados con fusiles de asalto, pistolas y hasta cuchillos de selva, de pronto escuchó que la puerta se abre y vio al señor mensajero que se le acerca sonriente y le dice.

―Señor Peke le tengo buenas noticias ―dijo el guardaespaldas.

―Le escucho.

―Puede pasar en este momento, pero trate en lo posible de ser breve porque está muy ocupado ―le dijo el guardaespaldas―. Por favor sígame.

―Muy bien, le sigo.

Procediendo el señor Peke a ingresar a la lujosa casa, se encamina por el pasillo no sin antes ir pensando en cómo le va a explicar  al señor Jansí, sobre el nuevo método que va a emplear en la búsqueda. Llegan a la puerta principal de la oficina y enseguida es anunciado ante el señor Jansí.

―Señor Jansí, disculpe pero ya está aquí el señor Peke ―dijo el guardaespaldas.

―Muy bien que pase.

―Señor Jansí buenos días.

―Buenos días Peke, dígame ¿Cuál es el apuro?

―Como veo que está ocupado voy a ser lo más claro y rápido que pueda, el señor de las computadoras instaló un sistema que por intermedio de un nombre clave, se puede detectar por vía satélite a la persona que esté ocupando un celular que haya dicho ese nombre clave, y no solo recibiríamos un tono como señal sino también una imagen en video de quién es el que está llamando por ese teléfono.

― ¿Estás hablando en serio? ―Su sorpresa fue tal que su mirada daba para todos lados como buscando la imagen correcta sobre lo que ha escuchado.

―Si señor muy en serio.

― ¿Y cómo consiguieron ese sistema? Porque en mi vasta experiencia nunca escuché de eso.

―Fue una casualidad señor, porque el señor de las computadoras tiene un amigo que hace estos aparatos, es una especie de procesador que según me dijo amplifica la señal celular muchas veces, y no se lo encuentra en el mercado porque es un prototipo.

―Si le comunico al patrón Juan, fijo que va a quererlo comprar…mmmm dile al señor Adam que ponga su precio que el patrón lo paga, ¿Te puedes imaginar Peke la cantidad de enemigos que podríamos eliminar con ese procesador? Porque sólo es cuestión de localizarlos nada más, el resto se encargan los pistoleros ―dijo muy emocionado.

―Si señor, yo también pensé lo mismo.

―Muy bien Peke, te felicito, lo has hecho muy bien, entonces no pierdas el tiempo y ejecuta la misión ya.

―Muy bien señor Jansí, y muchas gracias por confiar en mí ―dijo el señor Peke―. Y que tenga un buen día señor.

―Y tú también Peke.

Habiéndole comunicado todos los planes que estaban por ejecutarse, se retira  el señor Peke, en el camino se despide de sus compañeros guardaespaldas y enseguida saca su teléfono y se comunica con el señor Adam.

―Atención señor Adam, alooo.

―Alo, ¿Quién habla? ―preguntaba el señor Adam.

―Soy yo Peke, ya tengo la autorización del señor Jansí, llame a todos los hombres con sus vehículos y vaya clasificándolos en grupos como me dijo, que ya voy en camino.

De esa forma el hombre de las computadoras pasó a ser líder de una búsqueda, que tal vez sea incierta pero no imposible. Mientras se formaban los grupos ordenado por el señor Adam, en otro lado exacto en la casa de Zulema, Tony estaba a punto de dar un paso que sería el inicio de una disputa.

― Que te parece si para empezar te invito a almorzar a mi casa o mejor dicho a mi departamento, desde luego que no quiero que te sientas comprometido, solo quiero atenderte ―le decía María Rogét.

―Caramba me haces poner nervioso, ¿Solos tú y yo? ―Preguntó sorprendido.

― ¿Y de qué te asustas?

―No estoy asustado, lo que pasa es que tú me dijiste que vives sola y que no tienes compromiso con nadie, y tú sabes que tú eres muy bonita, y tienes un bonito cuerpo, y yo soy muy atractivo y creo que te gusto, imagínate lo que podría pasar estando los dos solos ―dijo con una sonrisa maliciosa.

―Déjate de tonterías, mientras te comportes bien y seas educado no va a pasar nada que yo no quiera, además yo no vine a buscar un hombre, vine a buscar al compañero de mi soledad en el cual confié todos mis secretos, que ahora que lo pienso me equivoqué bien mal y discúlpame por haberte venido a buscar, adiós ―muy emocionada dio media vuelta y a paso veloz, se dirigió hacia la calle para tomar rumbo desconocido.

Tony muy sorprendido y a la vez apenado no sabía qué decir, es posible que él entendió que ella lo buscaba con desesperación como hombre y más no como un amigo, él se confió porque piensa que es un atractivo varonil, aunque fuera así no se ha dado cuenta de que María es muy diferente a otras mujeres, María necesita que alguien le escuche y que por ahí el hombre puede entrar en su corazón. María se ha retirado a paso acelerado, Tony no atina qué hacer y lo único que se le ocurre es seguirla, pero él no se ha dado cuenta que Zulema está atrás de él.

―María… María espera… déjame decirte algo, (Tony) ―Decía desesperado.

― ¿Qué pasa? ―Decía Tony mirando a sus espaldas, era zulema.

― ¿Que vas  hacer?

―Tengo que hablar con María, me parece que fui muy tonto e injusto con ella después de lo que hizo por mí ―Mirando al piso se sentía apenado―. Pienso que debo ir para hablar con ella.

― ¡Y yo qué! ¿Estoy pintada acaso? ―Un poco de histeria soltó la mujer que estaba detrás, la que ha descubierto que tony es algo grande para ella.

―Tú puedes esperar pero lo de María es más importante ―decía con apuros.

―Más importante que… ¿Clarí? ―dijo con temor aun sabiendo que algo puede pasar.

― ¿Qué dijiste?

― ¡Ya te dije! y ya depende de ti no más.

Tony quedó anonadado, fue como que le cayó un balde de agua fría sobre el cuerpo caliente, se preguntaba en sus adentros sobre si lo que dijo fue Clarí o algo parecido, por un momento le pareció algo increíble, pero fracciones de segundos después, empezó a sentir unos deseos ardientes por ir detrás de su cuñada, pero había algo que lo hacía dudar y eso es… María Rogét, a pesar de que no la conoce en intmidad pero algo le induce ir hacia ella. Completa incertidumbre para Tony, pero la carne es débil y al mismo tiempo está su relación de familia, pero igual tiene que tomar una decisión así es que entra en la casa y busca a Zulema y la encuentra en el dormitorio.

―A ver cuñada linda, no tengo idea de por qué me has dicho eso, pero hay algo que me inquieta y eso es Clarí, ¿Cómo sabes tú ese nombre? ―Preguntó muy nervioso―. Pero mejor dejémoslo para más luego, porque tengo que encontrar a María, y tú cuñada, espérame, (estás loco), no tanto pero ya vengo.

― ¿Me crees que te voy a esperar? Porque para cuando tú regreses, ya no estaré en esta casa ―le dijo muy alterada.

―No seas loca… espérame que en cualquier momento vengo.

Tony todavía no se ha dado cuenta de lo que está pasando, ni siquiera por los sentimientos que tiene hacia su cuñada que no le ha dado por pensar por qué de las cosas, igual lo ha dejado para después, lo primero es lo primero, Tony empieza a calcular la forma en cómo va a encontrar a María.

“Bueno Tony piensa, son cerca de las 12 del mediodía y está con informe de enfermera, entonces el lugar donde la puedo encontrar, es en el hospital, tal vez salió a comer fuera porque en realidad la comida de los Hospitales es mala, como también puede ser que preparó la comida en su casa y por eso me estaba invitando, qué bruto que soy, siendo una chica tan inteligente, bonita y yo la rechazo de esa forma, tengo que encontrarla, entonces… es fijo que la encuentro en el hospital, y hacia allá voy”.

De esta manera Tony se encamina hacia el hospital, con la esperanza de encontrarla ahí, como no estaba lejos decidió ir a pie para en él transcurso de la caminata, puede recordar lo bueno que se ha portado ella con él, como lo cuidó  mientras estuvo inconsciente y por un momento, de pura casualidad se vio en su mente caminando con ella cogido de la mano y con un bebé en brazos, esa imagen hizo que corriera una especie de corriente por su cuerpo pero de una forma agradable, igual que hacían una bonita pareja. Tony ha llegado al hospital e ingresa y lo primero que hace es buscar en la sala de recuperación, busca por ahí y por allá, de pronto se encuentra con alguien conocido.

―Buenas tardes joven ―saludó una enfermera.

―Buenos días, o perdón creo que ya es tarde, pero igual usted sabe que son buenas, oiga yo la conozco ―dijo Tony.

―Claro que sí, usted es el joven que estaba en recuperación en la cama tres, ¿Verdad?

―Ah, ya me acordé, usted fue la que retomó los signos vitales cuando me iba.

―Sí, soy yo.

― ¿Me podría decir su nombre?

―Leonor, ese es mi nombre.

―Bueno como ya entramos en confianza, por favor ayúdeme, ayúdeme por lo que más quiera ―dijo desesperado.

― ¡¿Pero qué le pasa?! ―Preguntó sorprendida Leonor.

― ¡Estoy buscando a María! Dígame si la ha visto.

―Ah, conque usted es el causante de las lágrimas de mí amiga, ¿Cómo se atrevió a burlarse de ella? Y yo que pensé que era una buena persona ―le dijo con indignación.

―Yo no le he hecho nada, es más, quiero hablar con ella para disculparme de lo que tal vez le haya hecho, aunque no me acuerdo, por favor dígame dónde está ―dijo consternado.

―Si yo le digo, qué garantías me da de que se va a portar bien ―dijo muy seria.

― ¿Cómo que qué garantías? Yo soy Tony Pyma y nací en Poste partido y así como se llama mi pueblo es mi palabra y mi palabra es ley, así que no desconfíe de mi, preciosa ―con voz en pecho aclara su presencia.

―Ya está bien le creo, pero le digo con una condición.

― ¿Y cuál es la condición?

―Quiero qué me diga o que me explique ¿Qué es de eso de palo partido?

―Que palo partido ni que nada, es Poste partido y si quiere saber qué es ya se lo voy a decir, Poste partido es mi pueblo.

―Y por qué ese nombre tan raro, (Leonor que pasa), no pasa nada, sólo le estaba preguntando sobre el nombre de su pueblo.

―Bueno díganme que está pasando aquí ―dijo María―. Y que es eso de poste roto.

― ¡Poste partido! Por favor es mi pueblo.

―Discúlpeme señor me equivoqué, pero es medio chistoso ese nombre ―dijo María.

―Yo también le digo lo mismo ―dijo Leonor.

―Para que no se burlen tan dignas damas, (no nos estamos burlando), si se están burlando, entonces me veo obligado a contarles una pequeña historia y de por qué tiene ese nombre…..Continuará capítulo 27

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


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