―Para que no se burlen tan dignas damas, (no nos estamos burlando), sí se están burlando, entonces me veo obligado a contarles una pequeña historia y de por qué tiene ese nombre….

27

El desafío de Leonor

Antes de ser pueblo la gente que trabajó ahí en ese tiempo, hizo todo lo posible para qué ese punto en el mapa creciera, trabajaron de sol a sol logrando así el progreso para pasar a ser un pueblo, pero nadie se había percatado de que ese pueblo no tenía nombre, un día se le ocurre a la máxima autoridad del pueblo ponerle un nombre, y entre varios decidieron ponerle el nombre de “La Maravilla”, algo que nadie se opuso pero si la naturaleza o yo no sé si fue la torpeza, pero la cuestión es que designaron un día de fiesta para colocar en la entrada del camino que va hacia el pueblo, un letrero grande que decía: “El mejor pueblo de la región, La Maravilla”, la fiesta empezó muy por la mañana, y a eso del mediodía que estaban en medio  de baile y borrachera, claro después que se puso el letrero, vino una camioneta de esas grandes y no sé por qué, se fue contra el poste que estaba colocado para cuyo fin era el de sostener el letrero, y lo parte en dos y por consiguiente el dichoso letrero se fue al suelo.

Novela de ficción
Clarí capítulo 27 El desafío de Leonor

La gente del pueblo quedó asustada y sorprendida por lo acontecido en el momento. La máxima autoridad del pueblo se quedó estupefacto sin saber qué hacer, pero alguien por ahí dice si no me equivoco fue mi padre que dijo, “no se hagan problema carajo, pongan otro poste y se acabó el problema”, y toda la gente aprobó lo que mi padre dijo, así como era mediodía que era temprano, algunas personas se pusieron a buscar el árbol más alto y fuerte para tumbarlo y hacer de él un poste, mientras la gente seguía divirtiéndose, un grupo de ocho hombres encontraron un árbol hermoso y muy fuerte y lo tiraron abajo, y asimismo lo prepararon y la transformaron en un poste, llevándolo al lugar de la fiesta para ser aprobado por la autoridad y el pueblo mismo, de la misma forma empezó de nuevo el festejo y la ceremonia de colocación del letrero, todo estaba bien, inclusive el sacerdote bendijo aquel poste para que no sea tocado por nadie, y una vez terminada la ceremonia la gente seguía en su fiesta, entre eso de las ocho de la noche se acerca un camión tratando de estacionarse, sin percatarse que en dicho lugar había sido colocado el poste, el resultado de eso… el segundo poste de nuevo estaba partido y por consiguiente el letrero al suelo. Se escuchó una voz que dijo, “eso es mal augurio, si ya tumban dos postes al tercero lo desaparecen”, y toda la gente aceptó lo que esa voz dijo.

Toda la gente del pueblo se puso a intercambiar ideas y llegaron a la conclusión, que el verdadero nombre del pueblo ya estuvo puesto en el momento que tumbaron el primer poste, algunos por ahí preguntaron,  ¿Cuál era? Recibiendo por contestación que el nombre del pueblo es Poste partido, y para increíble, ya no necesitaba un letrero, cualquier persona ajena a este lugar que busque este pueblo, lo único que tiene que hacer es buscar un poste  partido y sabrá que está en el lugar indicado ―dijo Tony.

―Quién creería, sólo en tu pueblo, por eso eres así ―dijo María.

― ¿Y cómo es él? ―Preguntó Leonor.

―Así como es su pueblo… sobrado, idiota y presumido ―dijo con indignación María.

―Preciosa no me ataques tan feo, que justo por darte una prueba de humildad he venido a buscarte.

―No sé para qué me buscas.

―Mira mujer, te busco porque veo que eres una mujer que vales mucho.

― ¿Desde cuándo?

―Desde siempre, desde el primer momento que te sentaste a mi lado sin conocerme, y me empezaste  hablar con la esperanza de que yo algún día iba a despertar, ése es una razón principal de tu valía.

―Y si es así, entonces ¿Por qué no te acercaste a mí por lo menos a darme una pequeña explicación de lo que había sucedido?

―Admito que es una buena razón para que tú pienses así de mí, pero como te dije en otro momento,  pensé que le había dicho a mi cuñada que hable contigo, el cual no fue así entonces mi falta en algo está justificada, y si no lo crees así, con humildad te pido muchas disculpas y si es necesario me arrodillo ante ti y te beso los pies.

―Por favor  Tony, tú te estás burlando de mí.

―No me estoy burlando, y tú me vas a creer porque asimismo yo te creí cuando les hablé del nombre de mi pueblo.

―Pero eso es diferente ―dijo Leonor.

―Parece que sí ―dijo María.

―Para mí es igual, hagamos una cosa, ¿Si yo me arrodillo y te beso los pies, quiere decir que tú aceptas mis disculpas?

―No sé.

―No creo que llegue a tanto, ¿Estaría dispuesto a besar los pies de María así como los tiene en este momento? ―Dijo Leonor.

― ¿A que se refiere? ―Preguntó Tony.

―A como los tiene en este momento, sudados y apestosos, (oye, a mi no me apestan los pies), tranquila que estoy hablando con este galán, ¿Si escuchó bien? ―Leonor miraba directamente a los ojos de Tony, posiblemente quiere ver algo de falsedad.

― ¿Y cuál es el problema? Una mujer como ella que es muy bonita e inteligente, cualquier olor que tenga tiene que ser único y por lo tanto muy apreciable.

―Eso sí no le creo señor, usted está mintiendo ―dijo María.

―Yo también digo lo mismo ―Parándose al lado de María en señal de apoyo.

― ¿Y por qué habría de hacerlo? Estoy siendo lo más sincero que puedo  ser.

― ¡Bueno ya! Basta de palabrería, si es verdad que lo va hacer entonces no hay inconveniente del lugar en que sea, ¿O sí? ―dijo Leonor.

Leonor actuaba como una persona inquisidora, atribuyéndose problema ajeno pero a la final todo que sea por la amistad, Tony ni siquiera se imaginaba en donde se estaba metiendo, sin siquiera conocer cómo era Leonor y hasta dónde podía llegar. Leonor le tiene preparado una jugada que hay una posibilidad de que él no la apruebe, y eso significaría que lo que él dice con su boca es solo palabras, y eso se lo lleva el viento pero si no es así, sentaría un buen precedente ante María.

―Claro que no, a lo macho macho.

―Bueno María, agarra tu cartera y tu jovencito ven con nosotras ―con voz de mando.

― ¿A dónde vamos? ―Preguntó María.

―Sí es verdad, ¿A dónde vamos? ―Preguntó Tony.

―Tú no preguntes, y tu María confía en mí que yo sé lo que hago, y con esto no te va a volver a molestar nunca más ―dijo muy confiada Leonor.

―Está bien que yo no digo nada.

Leonor iba caminando bien campante mientras María y Tony iban atrás, María no tenía idea de lo que iba a hacer Leonor y Tony peor, caminaron por los pasillos del hospital y llegaron al comedor principal, y buscando la mesa que esté más en el centro del comedor, logrando encontrarla y les indicó a los dos que sacarán dos sillas de la mesa, y de la misma forma que se sentarán el uno frente al otro.

―Bueno ahora sí, ya están el uno frente al otro. Según Tony, dice que va a besar los pies a sí como están sudados y apestosos, inclusive dijo que se iba a arrodillar, como nosotras sabemos que tu eres puro cuento, te hemos traído aquí para ver si te atreves a hacerlo delante de toda esta gente.

En el momento que hablaba Leonor alzó el tono de voz y el momento que dijo gente, más de la mayoría que estaba alrededor, dejó de hacer lo que estaba haciendo y empezaron a formarse un círculo de espectadores, algo que Tony no lo tenía planeado, por lo tanto se puso pálido y rojo, al menos nadie sabía que era lo que le estaba pasando, de pronto Tony reacciona y dice.

―Ah, conque de eso se trataba, parece que no les dije… yo soy Tony Pyma y nací en Poste partido y como tal soy bien derecho,  así que… mano a la presa. Entonces preciosa, dígame cómo le beso el pie, de arriba abajo o quiere que lo bese a lo ancho, Ah, me faltó una cosa, primero me arrodillo.

Tony sorprendió a más de uno, Leonor quedó boquiabierta, en cambio María estaba abochornada, no sabía qué decir y peor cuando vio a Tony que se arrodilló con la cara frente a sus pies. La actuación de Tony fue digna de admiración, no se sabía si hablaba en serio o en broma, pero de que fue muy convincente si lo fue, sea o no verdad, en vista de que María no reaccionaba Tony empezó a sacarle un zapato de un pie, estando como testigo la muy incrédula Leonor.

―En vista que nadie dice nada voy a proceder a sacarte primero un zapato, para primero darte un pequeño masaje y después darte un delicioso beso.

María en el momento que vio que Tony puso sus manos en su zapato ella reaccionó de la mejor forma.

― ¡Hey! Espera un momento ―le dijo María muy sorprendida.

― ¿Qué pasa? No seas tonta no vez que es puro teatro ―decía Leonor.

―Tranquilas que yo no soy teatro, yo soy de verdad ―dijo Tony.

―No no, y no, no necesitas humillarte como para que yo me de cuenta de que si tienes buenas intenciones conmigo, y por si acaso no me refiero a una unión íntima, si no a la de amigos, por lo tanto creo que es necesario parar esto.

―Si tú lo quieres así María, que conste que yo quise ayudar.

―Entonces preciosa, eso quiere decir que me perdonas, y que empezamos de nuevo como cuando yo recién te conocí.

―Está bien, como tú digas Tony, ¿Qué te parece si primero salimos de aquí y nos alejamos de la gente?

―Si pero, ¿Y tu trabajo?

―No te preocupes, yo pedí permiso en la mañana porque quería ir a meterme en  mi cama.

―Acaso, ¿Triste?

―Tal vez.

―Pero ya no, ahora somos buenos amigos, y si me das oportunidad podríamos llegar a conocernos mejor, bueno si tú quieres.

―Hay que dejarlo al tiempo, yo ya tuve una experiencia muy amarga con alguien que por azar del destino me lo vine a topar ahora.

― ¿Acaso te está molestando?

―No tanto eso, lo que pasa es que es mi jefe.

―Aquí, ¿En este hospital?

―Si, pero no hay problema, porque ya hablamos y creo que el entendió.

―Entonces no hay problema, pero tú piensas que a lo mejor yo puedo hacerte daño, pero no te quito ese derecho porque tiene tus razones, pero no importa como tú mismo dices, hay que dejar al tiempo, entonces vamos y si quieres compramos comida y comemos en tu departamento y conversamos todo el tiempo que tú quieras.

―No es necesario, porque justo hoy cociné para dos, y fue por eso que te fui a buscar, claro que no contaba con la grosería que me dijiste.

―Ya tranquila que eso ya pasó, además, vamos rápido para de esa forma tener más tiempo para conversar.

―Está bien vamos.

― ¿Eso es todo…Así de simple? Los he dejado conversar solos, ni siquiera he tratado de mirar porque yo estaba segura que María iba a abrir los ojos, pero me doy cuenta que no, y de paso me dejan como cojuda aquí sola ―protestaba Leonor.

―Lo siento mucho amiga, pero la reunión es sólo para dos.

― ¿Escuchó? ―Con una mirada de triunfo Tony preguntó a la gran amiga de María.

―Ya váyanse rápido ―dijo Leonor.

Leonor admitió su derrota y se retiró caminando sin rumbo fijo hacia cualquier lugar del hospital, en cambio María y Tony salieron sonrientes del comedor principal y tomaron rumbo a la salida, hacia el único destino que es su departamento pero como buenos amigos, Mientras caminaban los dos se miraban  al disimulo, como dos tiernos enamorados, perdón, dos buenos amigos, llegaron al departamento y degustaron una suculenta variedad de platos que María con mucho cariño había preparado, y así pasaron horas y horas y justo entrando la noche. Martíno estaba por llegar a su casa en la cual se encontraba Zulema pensativa y triste,  con una preocupación tremenda ocasionándole que empezara a hablar sola.

―Que hago Dios mío, no sé cómo decirle a Tony la verdad, ni siquiera sé cómo hablarle a Martíno, ya mismo que me voy lejos, pero mejor no porque no se que hiciera sola, de todas maneras esta es mi casa y todo lo que hay adentro también, pero con el dinero que tengo, que es más de tres cuartas partes de maleta y aparte las joyas que ni siquiera las he tocado, me podría ir bien en otro país, pero corro el riesgo de que Juan me encuentre, porque viviendo con Martíno aquí no lo ha hecho en tantos años, que tal vez saliendo a otro lado si me encuentre con facilidad, pero que hago con lo que siento por Tony, siento que lo amo y que lo deseo cada vez más, en cambio lo de Martíno, eso se murió apenas llegamos aquí, y si llegué a sentir algo por él, eso fue tal vez los dos primeros años, pero qué más da, si yo me llego a separar de él, no me pesa dejarle la casa y todo lo que hay adentro, inclusive le dejo un vehículo con el negocio incluido y algo de dinero, que más puede pedir por el favor que me hizo, igual que él no me ama ni yo tampoco, ¿Qué (Zulema) hago? tengo que pensar en algo, (Zulema ¿Qué te pasa?). Ah, ya llegaste, por lo menos avísame que estás aquí― dijo sorprendida por la interrupción.

―Tengo como 10 minutos que entré a la casa y te escucho que estás hablando sola.

― ¿10 minutos?

―Sí, 10 minutos y no sé qué estarías hablando pero parece que era algo bueno, porque te pusiste pálida cuando me vistes, dime, ¿De qué hablabas?…Continuará capítulo 28

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


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