30

Martino se entera del amor de Zulema

―Espera un poco, no es lo que tú piensas, lo que pasa es que yo me iba a ir de la casa y lo único que me iba llevar era mis dos maletas y nada más, todo se queda con Martíno, pero él pensaba que tú me estabas molestando o inquietando, pero le aclaré que tú eres inocente, ahora que te has enterado de todo esto creo que tendríamos que hablar con Martíno, porque en realidad tú no sabías nada.

Ninguno de los dos tuvo precaución antes de hablar, nadie se dio cuenta que Martíno estaba atrás de la puerta de la cocina y escuchó todo, Martíno siempre fue un hombre sereno y siempre lo será, él sabe que no puede nadar en contra de la corriente así que, con resignación hace su aparición en la cocina.

―Así que de eso se trataba todo, (¡Martíno!) Tranquila que tú sabes muy bien que soy civilizado.

―Hermano no vas a pensar que, (no te preocupes, yo escuché todo), si pero todo tiene una explicación.

―Martíno lo que te dije hace un rato es verdad, ni siquiera yo sabía lo que me estaba pasando así que no desconfíes de Tony.

―Está bien, todo está bien, sólo quiero que me digan la verdad ―dijo Martíno.

―La verdad, ¿De qué? ―Dijo Zulema.

― ¿Desde cuando se han burlado de mí?

Novela de ficción
Clarí capítulo 30 Martino se entera del amor de Zulema

―Martíno por favor, ya te dije que Tony es inocente y cómo puedes hablar de burla si no ha pasado nada.

―Hermano créeme que yo estoy sorprendido, no te voy a mentir, si es verdad de que ella me inquietaba pero solo eran pensamientos, yo no sabía por qué, además, ya estaba haciendo planes para irme con María Rogét la enfermera, pero de pronto descubro que el amor de mi vida es mi cuñada, no sé ni qué decir, pero lo que sí  aclaro que jamás la he tocado apenas me he acercado hasta 1 m de distancia, bueno eso creo yo ya que no he tenido algo con qué medir, y oportunidades hubo y bastante y los dos nunca hemos aprovechado de esa ventaja, al menos no había razón, así que por ese lado debes de estar tranquilo ―dijo con seriedad.

―Ahora, ¿Qué hago? Si mi propio hermano se me cruza en el camino ―Con mucha tristeza se acercaba a su hermano.

―No se va acabar el mundo, sólo porque yo me vaya de todas maneras nunca he sido importante para ti, de otra manera tu ya estabas al tanto que yo me iba, igual yo sabía que tarde o temprano tenía que aparecer  esa enfermera hasta que llegó el día, y como aquí el señor Tony salió corriendo atrás de ella, yo dije, “ya no me queda nada mejor me voy”, por eso fue lo que te dije hace unas horas, y como tú sabes muy bien recién Tony sabe la verdad y eso era algo que yo tampoco sabía, de otra forma tú sales ganando Martíno, según mis cálculos eres dueño de una buena fortuna, con esta casa, con un negocio muy lucrativo, vehículo y mucho dinero cualquier mujer te sigue, ahí sólo depende de ti de que sepas escoger.

―Eso significa que hoy no te acuestas conmigo en nuestra cama.

―Claro que sí Martíno, igual nunca me tocas cuál sería la diferencia, de todas maneras sigo siendo tu mujer mientras esté en esta casa.

―No sé qué decir Martíno, tengo vergüenza de todo esto ―dijo Tony.

―No te preocupes hermano que puedo ser montubio pero no soy cerrado ni bruto, mejor sentémonos a comer mientras meditamos el asunto, igual no van a cambiar de idea, ¿O sí?

―Lo único que te puedo decir, es que voy a respetar la decisión de Zulema, si ella decide seguir contigo los felicitaré, pero si ella prefiere irse conmigo me sentiría muy feliz, y no digo más.

―Qué les parece si nos sentamos tranquilos a comer y luego cada quien a su dormitorio y lo meditamos para mañana en la mañana.

―Me parece bien, (si es mejor), y como veo que Tony está de acuerdo entonces no hablemos más y a comer.

―Muy bien porque ya tenía hambre, pero antes de irnos a dormir me podrían decir ¿Por qué estaban preocupados?

― ¡Juan! Este asunto me hizo olvidar de Juan, Martíno tenemos que tener cuidado o mejor irnos todos lejos.

― ¿Quién es ese Juan?

―Me parece que tienes derecho a saber, Juan fue mi marido hace como seis años, por eso fue que me conociste en ese bar de la vira vuerta ―dijo Zulema.

― ¿No me digas que él te metió en la prostitución? ―Preguntó Tony.

―No tanto así, pero yo estaba ahí era porque me estaba escondiendo de él, mejor dicho algún día te explicó bien, si es que salimos bien de aquí ―dijo Zulema.

―Hagamos mejor una cosa, como hacen en las películas, apaguemos  la luz de toda la casa y así podemos ver hacia afuera si alguien se acerca, y de esa forma sin pensar más, nos sentamos a comer en la sala antes que se enfríe la comida ―dijo Tony.

―Muy bien Tony, entonces apagar todas las luces y sentémonos a comer ―dijo Martíno.

Tony procedió a pagar las luces y los tres se acomodaron en los lujosos sillones de aquella suntuosa sala, los tres se pusieron en una posición que podían observar hacia afuera para ver si alguien se acercaba, pero lo que nadie dijo que tal vez ninguno de los tres miraba con atención, porque en realidad ellos estaban pensando en su futuro tanto Tony, Martíno y Zulema, y así pasaron un buen rato hasta que se quedaron dormidos. El reloj marcaba 11 horas en punto de la noche y todo en apariencia estaba tranquilo, puesto que ninguno se percataba, de algunos vehículos negros que se daban las vueltas sin saber dónde buscar.

En algún lugar de la carretera principal, iba el autobús que portaba a los tres macheteros oriundos de Poste partido, cada uno dormía a pierna suelta sin tener precaución de nada. Iban tan seguros de sí que no les preocupaba nada, mientras tanto en aquellos vehículos negros iban el señor Jansí, Peke, Adam el encargado de la computadora, el líder del grupo siete que fue el que dio la noticia y cinco  mercenarios repartidos en tres vehículos, no se cansaron de buscar y a toda persona que veían caminar en la madrugada, lo cogían y lo interrogaban enseñándoles la foto y diciéndole el nombre de la persona que buscaban, hasta que de pronto cogieron a un repartidor de periódicos y de igual lo interrogaron, hora, 6:00 de la mañana, el muchacho repartidor vio la foto y se quedó pensativo y dijo.

―Yo he visto a una señora que se le parece mucho, pero no sé, parece que no es ―dijo el muchacho repartidor.

―Porque dices, “que parece que no es” ―preguntó Peke.

―Es que no tiene el pelo amarillo y ni tampoco los ojos son de ese color ―dijo el muchacho.

―Señor Jansí, tiene que ser la mujer que vio el líder del grupo siete ―dijo el señor Peke.

― ¿En que casa la viste a esa señora? ―Preguntó el señor Jansí.

―Yo no diría en casa  señor.

― ¿A qué te refieres?

―Siempre la he visto caminando por la calle Los Cardenales, y eso ha sido a veces en la mañana cuando estoy cobrando del periódico, o a veces cuando me voy a la escuela también la veo pasar.

―Eso significa que vive por aquí cerca, pero, ¿Dónde? ―Dijo el señor Peke.

―Señor Peke, dígale al señor Adam que se comunique, con los grupos del uno al cinco que vengan enseguida para que ayuden en la búsqueda. Ahora parece que ya es hora de comunicarle a mi patrón Juan sobre el suceso.

―Si señor Jansí, Señor Adam, (si señor Peke ordene), quiero que se comunique con los grupos del uno al cinco y dígales que vengan enseguida, ¿Oyó?

―Enseguida, délo por hecho ―dijo el señor Adam

Parece que ha llegado la hora cero para todos los que intervienen en este acontecimiento, que ya ha durado algunos años, pueda que sea cuestión más de horas que días porque la información ya la tienen, el lugar aproximado también, sólo falta concretar el punto donde está ubicada la señora Clarí. Juan del Todo alias el pavo real, se va a poner muy alterado al escuchar al señor Jansí la noticia que le tiene que dar, después del tiempo que ha pasado tal vez ya se había hecho la idea de no encontrarla más.

― Sr. Adam, por favor comuníqueme con el patrón Juan y dígale que es muy importante ―dijo el señor Jansí.

―Muy bien señor Jansí, en un par de minutos le pasó  la llamada.

El señor Adam coge el teléfono satelital y marca el número, 555-04501 472 y enseguida recibe tono de espera y no le contestan, insiste de nuevo y contesta el señor Juan.

―Alo, ¿Quién jode tan temprano?

―Buenos días señor Juan, el señor Jansí tiene algo muy importante que hablar con usted, y disculpe por llamarle tan temprano.

―Y qué tiene que decirme ese tarado, hubiera escogido las cuatro de la mañana para llamarme que hubiera sido mejor.

―Es que es algo muy importante señor Juan, por favor espere un minuto que enseguida paso la llamada.

El señor Juan estaba iracundo más parece que recién se había acostado, tal vez estuvo en alguna negociación muy importante, él no se imagina la clase de noticia que le van a dar, cuando se entere va a ser uno de los primeros en querer estar ahí.

―Señor Jansí, el señor Juan está en la línea.

―Muy bien… aló patrón Juan, buenos días ―dijo el señor Jansí.

― ¡Qué quieres!

―Disculpe que lo llame tan de mañana  señor, pero parece que ya encontramos a la señora Clarí.

― ¿¡Qué dices!?

―Patrón le digo que parece que ya encontramos a la señora Clarí, con la única diferencia que parece que se ha pintado el pelo de negro y se ha puesto lentes de contactos oscuros ―dijo Jansí.

―Pero qué pendejo que eres, ¿Qué foto andan cargando ustedes de mi mujer?

―La foto que usted nos dio patrón.

― ¡Que yo les di! o ustedes cogieron.

―Bueno patrón, la verdad si, yo escogí una y era la que estaba más bonita.

―Pues fíjate que ni por curiosidad pudiste darte cuenta que en algunas fotos, a ella se le ve como que se hubiera pintado las raíces de negro.

―Patrón… entonces… ¡El cabello de  ella es negro! ―Dijo sorprendido el señor Jansí.

―Pues claro bruto, a poco me van a decir que buscaban a una mujer rubia, razón que me ha costado más de seis años, o tal vez un poquito menos de tiempo y dinero en la búsqueda, por no hacer una simple pregunta.

―Discúlpenos patrón pero usted tampoco nos dijo que la señora Clarí se pintaba el cabello, además la búsqueda ha dado un fruto más grande todavía, porque ya detectamos el sector donde puede ser que  esté viviendo ella.

―Escúchame tarado, tú eres un experto y tú sabrás aplicar las prioridades necesarias que se requieran en este caso.

―Si patrón Juan, en este caso tendré que aplicar la prioridad D.A.E que es lo máximo en investigación.

―Mejor ni te pregunto qué significa eso, así que si no tienes algo mejor ejecútalo lo mejor que puedas y cuando ya la detectes, me avisas lo más pronto que puedas, no importa la hora ni el día solo llámame que yo voy en ese momento, pero cuidado que alguien le ponga la mano primero, porque yo soy el que lo tiene que hacer.

―Muy bien patrón, así será como usted lo dice.

―Señor Adam, ¿Llamó a los grupos que solicité?

―Si señor, ya están en camino.

―Bien, como somos seres humanos y tenemos nuestras necesidades, vamos a desayunar todos y pidan lo que ustedes quieran, y después dormimos unas tres horas y de nuevo en el trabajo, ¿Está bien?

―Si señor ―dijeron todos en coro.

Todo ese personal de búsqueda se habían pasado toda la noche sin descanso, buscando el objetivo y ya cansados se merecían un descanso, mientras otros grupos continuaban con la búsqueda, y mientras desayunaban y se preparaban un merecido descanso, en otro lado muy cerca de ahí estaban en el consabido desayuno del nuevo día, como nunca los tres se había levantado muy temprano, inclusive Zulema había preparado suculento desayuno. ¿Qué  pensamientos tendrán los tres antes de sentarse a la mesa? Pero como lo primero es siempre lo primero.

―Como nunca hoy todos estamos en pie, en buena hora porque ya está listo el desayuno ―dijo Zulema.

―Muchas gracias cuñada, (Tony por favor), es que no sé cómo decir.

―Está bien  Zulema, no te preocupes que ya lo pensé muy bien toda la noche ―dijo Martíno.

― ¿Y qué pensaste Martíno?

―Que por mucho que quiera no puedo oponerme a la unión de los dos, y que tal vez sea porque así debe ser, entonces, ¿Cómo se explica tantas cosas raras que ha pasado en estos últimos tiempos? Y lo único que puedo hacer es darles mi bendición, y les deseo que les vaya muy bien ―dijo Martíno.

― ¿De verdad hermano?

―Si Tony, y espero que tú seas muy feliz, porque Zulema lo vale y aparte que es muy linda ―dijo Martíno con nostalgia.

―Y tú Zulema,  ¿Qué vas a decir? ―Preguntó Tony.

―Yo… lo único que puedo decir es, sea como sea yo le debo mucho a  Martíno, él ha sido un buen hombre y trabajador como nadie y yo sé que el va a encontrar a una mujer que sea digna de él.

―No Zulema, tú no me debes nada es más que el que debe soy yo, porque tú  me cambiaste la vida, es fácil darse cuenta del humilde hombre de campo y que hacía uno que otro negocio por ahí, ahora soy un empresario que gana mucho dinero y eso, te lo debo a ti, gracias ―dijo Martíno―. Y ya dejémonos de tonteras  y desayunemos.

―Si está bien, siéntate Tony y desayunemos ―dijo  Zulema.

El tiempo pasa y el peligro acecha entre lo uno y lo otro ya es las ocho de la mañana, como ya está todo arreglado lo único que queda es cómo salir de ahí, tendrán que esperar la noche para salir escondidos y buscar otro lugar, pues el último de los casos salir del país, pero por el momento hay un compás de espera, al menos hasta que la gente donde esta la plana mayor de los matones esta en descanso, ¿Qué podría pasar cuando lleguen los tres macheteros? Es una buena pregunta y solo se sabría cuando ellos lleguen. En la casa de la familia Pyma todo se a desarrollado en la mas completa tranquilidad,  en el desayuno nadie comentó nada y así pasaron por mas de una hora, de pronto Zulema rompe el silencio.

―Martíno, ¿Puedo comentar algo?

―Si claro, estás en tu derecho.

―He pensado que aquí adentro hay mucho peligro tanto para mí como para ti.

―Yo sé que hay peligro pero a la que buscan es a ti, porque creo que a mí ni me conocen y peor a Tony.

―Es verdad, pero es fácil darse cuenta que yo sola no podía haberme ido, alguien tenía que haberme ayudado, conociendo la gente de Juan, ellos ya tienen que saber de quién es la casa y quien vive ahí, por lo tanto ellos no van a preguntar qué hacen ustedes aquí, solo entran y barren con lo que está enfrente, al menos creo que deberíamos irnos los tres antes que sea demasiado tarde, el abogado que tenemos se pueden encargar de vender la casa y también el negocio, de esa forma no tienes que estar enfrente de todo, desde luego que el abogado no tiene que saber por qué nos retiramos del mapa, porque podría venderse y termina traicionándonos.

―Es verdad, tienes toda la razón, pero hay un detalle qué no te has dado cuenta, ¿Cómo sabemos si ya nos están vigilando desde afuera? ―Dijo Martíno.

―No hay problema hermano, yo puedo salir por la puerta de atrás me trepó la pared que está pasando la piscina, y si veo algo sospechoso yo les llamo por teléfono.

―Es buena idea Tony, pero muy peligroso.

― ¿Y si pedimos ayuda? ―Dijo Zulema.

― ¿A quién? ―Preguntó Martíno.

―Ya sé, a Poste partido ―dijo Tony.

― ¿A los amigos? ―Preguntó Martíno.

― ¿Tú crees que vengan?―Preguntó Zulema.

―Mi amigo Pepe sí viene, él sabe muy bien que si a mí me llegan a matar aquí, yo soy capaz de levantarme y matarlo a él por no venir rápido.

―No seas loco  Tony ―dijo Zulema.

―De verdad, si yo llamo a Pepe, el biene enseguida y es capaz de traer a unos cuantos montubios y con ellos tiramos machete por todos lados.

― ¿Y si llamamos a la policía? ―Preguntó Zulema.

―Es difícil, si es tan poderoso como tú dices, quién quita que a lo mejor tenga ya conectadas las líneas de la policía, y de esa forma sepa la ubicación exacta donde estamos, y quién sabe a lo mejor tenga comprado algunos cuantos policías, cosa que en vez de que nos maten ellos, nos matarían los otros, mejor dicho por ese lado salimos perdiendo.

―Todo es posible hermano, pero no creo que tengan registrado el teléfono que yo tengo, (cual teléfono), tranquila chiquita, este teléfono me lo compró María ayer que estuvimos paseando por la calle, para no perdernos la comunicación…Continuará capítulo 31

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


Si tienes alguna duda, has tu consulta por medio de un comentario que será respondido inmediatamente



Suscríbete a mi blog