33

La ayuda ha llegado

 

―Parece que es aquí compadre lucho.

―Hay que verificar bien, ¿Cómo dice en el papel don Saturnino? ―Preguntó Pepe.

―A ver aquí dice, “Los Cardenales 10020 y Costa Este”, y estamos parados en la calle Los Cardenales y la que esta en la esquina es Costa Este, y el numero 10020 es aquí no hay otro, no puede ser ―dijo don Saturnino.

―Yo también digo lo mismo ―dijo Pepe.

― ¿Y cuál es el problema? ―Preguntó don lucho.

―Qué le pasa compadre que es que le está doliendo la oreja que no ve.

―Compadre no sé lo que me está diciendo, si lo que más hago es ver, y lo que veo aquí es una mansión, ¿Y cuál es el problema?

―No ninguno solo que mi hijo Martíno es un hombre de campo, igual que mi hijo Tony, y cómo va a vivir en semejante  caserón, y como se habrá dado cuenta compadre lucho este es barrio de gente rica.

Novela de ficción
Clarí historia cuántica capítulo 33 la ayuda ha llegado

―Eso sí que es verdad, pero no perdemos nada con preguntar ―dijo Pepe.

―Tiene razón don Pepe, será mejor preguntar ―dijo don lucho.

―Tengo una mejor idea, le voy a mandar un mensaje y si abren esa puerta es porque es aquí ―dijo Pepe.

―No pierda el tiempo don Pepe y hágalo ―dijo don Saturnino.

―Muy bien, déjeme buscar el número con el que me mandó el mensaje hace un rato, a ver si aquí esta, ¿Qué le escribo? Ya sé, “Tony ya estoy aquí abre la puerta”, es suficiente.

― ¿Cuánto hay que esperar? ―Preguntó don lucho.

―No mucho, ni 10 minutos, es cuestión que le llega el mensaje enseguida.

Tony ni siquiera se imagina que su amigo Pepe ya está a la puerta, y lo que es peor no sabe que esta con su papá y su padrino. En la casa de Martíno mientras intercambiaban ideas, Tony recibe el mensaje con el consabido cosquilleo de cucaracha.

―Como te decía Zulema, podemosAh, (¿Qué pasa?), nada, lo que pasa es que este teléfono se mueve muy feo, y es cuando me mandan un mensaje, a ver déjame ver, es de Pepe y dice, ” Tony ya estamos aquí abre la puerta”, está loco este montubio ―dijo sorprendido.

― ¿Por qué dices eso? ―Preguntó Zulema.

―Cómo va a llegar tan rápido si recién envié el mensaje hoy en la mañana y ¿Cómo va estar en la puerta ahora?

―Entonces dile que toque el timbre, si es él, lo va hacer.

―Tienes razón, a ver le devuelvo el mensaje con el mismo numero que me mandó, le escribo, “si eres tú toca el timbre”, ya vamos a ver que pasa.

Tony incrédulo envía el mensaje en espera de una respuesta, el mensaje es recibido por Pepe y sorprendido dice.

― ¿Y qué es lo que le pasa a este montubio pendejo?

― ¿Qué dice? ―Preguntó don Saturnino.

―Dice, ” si eres tú toca el timbre”, tanto desconfía de su amigo.

―No creo eso, lo que pasa es que ha de tener miedo de abrir lo puerta, ¿Por qué será? No perdamos el tiempo solo toquemos el timbre ―dijo don lucho.

―Yo sigo insistiendo que estamos equivocados de dirección, ya que es imposible, a menos, (¿A menos qué?), espere compadre que estoy calculando ―dijo don Saturnino.

―Cuidado se le funde el cerebro compadre, ¿Y qué calcula? ―dijo el compadre lucho muy intrigado.

―Digo que a lo mejor, mi muchacho trabaja aquí de jardinero y a Tony lo tiene de ayudante, ahí sí cuadra compadre, y yo que me estaba haciendo malos pensamientos.

―Entonces mejor toco el timbre, permiso ―dijo Pepe.

Pepe decidido aplastó el botoncito del timbre con el consabido tono que fue escuchado por Tony y Zulema.

―Pero tú, (tic tic tic ha ha ha), la puerta, no lo puedo creer entonces, (tic tic tic ha ha ha), si es él, ya está aquí ―dijo con alegría Tony.

―Ten cuidado, yo conozco a la gente de Juan ellos son capaces de cualquier cosa, mejor mira por el vidrio del costado ―dijo  Zulema.

―Ya está bien.

Tony cruzó la espaciosa y lujosa sala y se dirigió hacia un costado de la puerta, para poder ver desde allí quien está  parado en la puerta que da al jardín principal, cuando se dio cuenta que la persona que tocó el timbre es su amigo del alma Pepe, se puso muy contento y enseguida abrió la puerta de la casa y le dijo a su amigo.

―Pepe amigo, que feliz me siento de verte, pero pasa y no te quedes parado ahí como pendejo.

―Gracias amigo, ¿Pero sí se puede pasar?

―Pero qué pregunta que me haces, ya te dije que paces.

―Pero amigo yo no vine sólo.

―Pero no hay problema, tus amigos son mis amigos y éntrale no más.

Tony acabando de decir eso, abrió la puerta de par en par como para que entren sin problemas, sin siquiera ver quiénes eran los que andaban con Pepe. De eso aprovecha su amigo para hablar con su padre y padrino.

―Como se habrán dado cuenta, Tony no los ha visto ―dijo Pepe.

―Que pendejo que es este Tony, ni siquiera se da cuenta quien ha llegado ―dijo don Saturnino.

―Pero no hay problema, ya nos dijo que pasemos y eso hay que hacer ―dijo don lucho.

―Tony nos hace entrar como que fuera dueño de la casa, me imagino que los patrones no han de estar pero bueno mientras dure hay que aprovechar, pero ustedes pónganse atrás mío que él no se ha dado cuenta y vamos a ver la cara que pone.

Y de esa manera entraron los tres, Pepe delante lucho atrás y don Saturnino en la cola, llegando a la puerta principal de la casa, asimismo como caminaron se pararon en el canto y Pepe dijo.

― ¡Pero qué linda casa! Tus jefes son muy ricos, pero no importa, Tony traje unos amigos que te voy a presentar.

―Que bien adelante ―dijo Tony muy contento.

―Pues, te presento a don lucho y don Saturnino, (¡Qué!), que pasa Tony, te pusiste pálido que no te das cuenta que son tu padrino y tu papá.

―Papá, padrino buenas tardes, es que no me imaginé que ustedes iban a venir ―dijo muy sorprendido.

―Condenado muchacho hasta que te encontré.

―Papá yo se que cometí una falta contigo y te pido que me perdones ― muy afligido decía.

―Tranquilo Tony que vengo a visitarte y no a castigarte ―con una sonrisa en los labios le dijo don Saturnino.

―Si Tony, si supiera que venimos de visita y por las peripecias que hemos tenido que pasar sólo para llegar aquí, a la casa de tus patrones ―dijo lucho.

― ¿Patrones? ―Preguntó Tony―. ¿Qué patrones?

―Si Tony, ¿Qué clase de trabajo haces aquí? ―Preguntó Pepe.

―Ninguno ―dijo Tony.

Todos estaban boquiabierto por la suntuosa casa y todos los adornos que tenía adentro, pero ninguno se había fijado en la mujer que estaba en la otra sala, en una más pequeña pero de igual suntuosa, ella los miraba con atención y había escuchado todo lo que habían dicho en dicha sala, Zulema no se imaginaba en lo más mínimo lo que iba pasar aunque parece que Tony si.

―Cómo que no haces  nada aquí  Tony.

―Es que resulta que esta casa es de Martíno.

―Ah carajo, y ha cuantos tuvo que matar para tener una casa así ―dijo don Saturnino un poco molesto.

―No es para tanto Papá, Martíno trabaja y tiene un buen negocio, por eso no está aquí pero en cualquier rato llega, además él no lo hizo sólo, esto es gracias a su ex mujer.

― ¿Y dónde está? ―Preguntó don lucho.

―Aquí mismo, ¿Qué no la ven? ―dijo Tony―. Zulema ven para presentarte a mi familia.

―Si Tony aquí estoy ―dijo Zulema―. Sean bienvenidos todos ustedes en nombre de Martíno, Tony, y mía… tomen asiento y siéntanse como en su casa, que aquí hay espacio para todos.

―Muchas gracias preciosa mujercita ―dijo don Saturnino.

―De veras que es muy bonita, (oiga usted se me parece a alguien que conocí), <cálmate Pepe que después hablamos los dos>, de igual sigue siendo bonita ―dijo don lucho

1:00 de la tarde, todos los visitantes bien cómodos en la casa observaban con detenimiento el lujo en que vivía Martíno, y muchas preguntas que tenían en sus mentes de cómo llegó a tener tanto lujo en tan pocos años, Pepe sorprendido miraba y miraba a Zulema, él no sabía dónde la había visto o no se acordaba, con don Saturnino no había problema porque él nunca la vio, aunque él nombre si, don lucho si la conocía pero nunca tuvo contacto con ella es decir la vio a la distancia, a diferencia de Pepe que habló con ella por lo tanto de cuerpo si la conocía bien. Zulema se puso muy atenta y trataba en lo más  de ser servicial, esa actitud le encantó a don Saturnino y lo mismo a don lucho, pero como ya sabemos Pepe buscaba en su memoria para acordarse donde la había visto, su ritmo cardíaco había aumentado y él no sabía por qué pero igual, lo hecho ya estaba hecho y no había cómo dar vuelta atrás.

―De veras que no se donde le he conocido, estoy casi seguro que fue en Poste partido.

―Ahora que me acuerdo, yo te iba a decir en el pueblo Pepe algo muy importante.

―Si amigo ya me estoy acordando, hay algún lugar donde podamos hablar claro que con el permiso de todos ―dijo Pepe.

―Por mí no se preocupen, pueden ir a la sala de estudio o a la biblioteca que cerrada la puerta no se escucha nada afuera o también puede ser en uno de los dormitorios ―dijo Zulema.

―Vamos a la sala de estudio mejor, (si vamos), con permiso los presentes ―dijo Tony.

El dúo dinámico se dirige a la sala de estudio pero nadie se imagina por qué, sólo Tony y Pepe lo saben, si supiera Zulema que es la manzana de la discordia entre los dos amigos. Tony abre la puerta de la sala de estudio y hace pasar a Pepe y  enseguida cierra la puerta y a continuación.

―Oye amigo, ¿Cuántos años nos conocemos? ―Preguntó Tony.

―No me preguntes pendejadas y dime qué está pasando aquí, porque esa mujer se parece a Clarí y cuidado me vengas con el cuento que es la hermana ―dijo muy serio Pepe.

―Que te puedo decir amigo, sólo que no es Clarí, ella es Zulema y que la conociste, si es verdad, qué más te puedo decir.

―Tú me estás diciendo que traicionaste nuestra amistad, lo que no entiendo es cómo pasó ―dijo el confundido Pepe.

―Yo tampoco sé cómo pasó, solo viajé del pueblo para acá y ya estaba aquí.

―O sea que tu eres inocente, pero eso no te creo, me da la impresión que ese día cuando fuimos donde la vira vuerta, tú te quedaste ahí cuando yo salí corriendo que admito fui un cobarde y un tonto, pero tú eres mi amigo y tú sabías que yo la amaba, han pasado algunos años y yo no me he olvidado de ella.

―Yo no tengo la culpa de que ella esté aquí, como te dije cuando llegué ya estaba aquí y no sólo eso, ella estaba con mi hermano Martíno.

― ¿Con Martíno?

―Sí con él, entonces a quién tienes que reclamarle es a él y no a mí, y otra cosa, como yo la conocí aquí, ella ahora me ama y sin tener yo la culpa.

―Y cómo es eso que ahora te ama, ¿Me estás diciendo que has traicionado a tu hermano?

―No tanto así, pero sí te digo que todo ya está arreglado, Martíno lo sabe y lo aceptó y no porque yo me haya metido, lo que pasa es que ellos ya tenían problemas mucho antes de venir acá y como yo le caí bien quiere irse conmigo.

―A mí no me vengas con cuentos, yo te conozco y de seguro que siquiera la mitad es mentira.

―Estoy diciendo la verdad.

―Mentira, para mí que tú ya la conocías antes, y por eso cuando se topó aquí contigo ella vuelve a recordar lo pasado.

Se notaba a lo lejos que Pepe conocía muy bien a su amigo Tony, por mucho que trataba de disfrazar la verdad no podía hacerlo, y Pepe no se equivocaba al decir que ya la conocía puesto que era verdad, y como él no es de las personas de las que se dejan convencer con facilidad va a seguir insistiendo, hasta que Tony diga de la verdad.

―Ya te dije Pepe que no, y lo que ella siente por mi es de ahora ―decía con actitud desesperada.

―Ah, mírate la cara que tienes, se te nota clarito que estás mintiendo, mira Tony somos amigos mucho tiempo y siempre nos hemos disculpado cualquier pendejadas que hemos hecho, cuál es la diferencia ahora, compórtate como un hombre y admite tu error, igual seremos amigos toda la vida.

―Está bien, agradezco la nobleza de tu amistad y te voy a decir la verdad, yo la conocí a Zulema ese día que fuimos los dos donde la vira  vuerta, ese día que saliste corriendo y llorando yo me quedé ahí, y así fue que la conocí, (¡Qué! mal amigo, toma), no espera Aaaagggg ay, ya esta bien… es suficiente, ¡Ya te digo! ―Decía Tony muy adolorido.

Tony se confió mucho de la forma pausada que hablaba su amigo, Pepe estaba muy dolido y buscó una forma de cómo cobrársela a su amigo por lo que le hizo, que en realidad no le hizo nada porque Pepe sólo habló con ella una vez y nada más, ellos nunca tuvieron ningún tipo de relación pero igual a él le dolió, y por eso se las cobró, después de unos cuantos golpes de puño se tranquilizaron y hablaron en paz.

―Ya Pepe discúlpame, aunque no tengo por qué hacerlo porque tú nunca fuiste nada para ella, pero igual eres mi amigo y por eso lo hago, ¿Sí te puedo decir algo Pepe?

―Está bien amigo dime.

―Ella me ama mucho, y yo también a ella, pero no me había dado cuenta de ese sentimiento ni ella tampoco,  hasta que nos vimos de nuevo, fue algo que no sé, nos impulsaba a unirnos a pesar que yo sabía que ella era mi cuñada, y que eso era imposible pero sin embargo las cosas han pasado, y no a la forma que tú estas pensando porque de esta nueva relación entre ella y yo salió de pronto, recién ayer, así que lo nuestro es puro y sincero, ni siquiera hemos aprovechado que Martíno no está para meternos en un dormitorio, y como ella mismo me lo ha dicho que hay que respetar y por eso nosotros esperamos, con la única diferencia es que estamos encerrados.

―Tony yo te considero mi amigo y veo que has sido muy sincero aunque no al comienzo, pero sí que eres suertudo por qué ella sí que es muy bonita y se la ve que es buena gente, de mi parte te deseo lo mejor amigo, y ahora dime porque te sientes encerrado.

―La verdad yo no sé lo que está pasando, un día salió Martíno y Zulema a comprar y regresaron asustados, según ellos unos hombres lo estaban buscando pero más  creo que a ella, tengo entendido que son gente mala y muy preparadas tipo militar, Martíno salió hoy a la mañana pero con mucha duda y como él ya sabe nuestros sentimientos no había problema en quedarme con ella, al menos según tengo entendido, a Zulema la buscan hace algunos años pero no sé desde cuándo, no me atrevo a preguntar.

―Bueno yo si sé, según escuché a Clarí bueno como se llamaba en ese tiempo, la buscaba un tipo muy poderoso, muy rico que tiene tanto dinero que parece que tuviera un pequeño ejército, no sé qué problemas tuvieron los dos pero él desde ese momento la busca para matarla.

―Qué raro, no entiendo cómo sabes tú y yo no sé.

― ¿Te acuerdas cuando salí del bar? Yo no aparecí por el pueblo durante un tiempo, era porque mi papá llegó con la noticia de que al bar, habían llegado un grupo de mercenarios que dieron bala por todos lados, y los únicos que se defendieron fueron las chicas que estaban en el reservado y es ahí donde estaba Clarí, por un momento yo pensé que la habían matado, pero como nadie comentó nada después yo no sabía lo que había pasado, solo fue un misterio la desaparición de ella, hasta ahora que la encuentro aquí con mi gran amigo, perdón, mi traicionero amigo.

―Ya está bien, me parece que es suficiente, además yo te llamé para qué me ayudes y no para qué me ataques.

―A propósito ¿Qué está pasando?

―Como ya te dije, yo casi no sé nada y de paso tenemos miedo de salir porque no sabemos quién está en la calle vigilando, y para estar más seguros nos quedamos adentro.

―No te preocupes, para eso hemos venido, si alguien quiere entrar en esta casa, más vale que haya hecho ya su testamento por qué no sale vivo de aquí, y si dudas de nuestra capacidad pregúntale a tu papá lo que nos pasó hace como hora y media más temprano.

―Si te creo, porque mi papá y don lucho hacen buena pareja manejando el machete.

―Y eso no es nada, para ti te traje una matóna y es muy efectiva.

― ¿Y eso que es?

―Es el nuevo machete súper afilado con triple hoja, vamos para enseñarte.

La enemistad de los dos amigos se ha dado por terminado, ahora  Pepe le va ha entregar  el último grito en lo que se refiere a machetes, clara señal de que no se van a dejarse amedrentar con facilidad por ningún agente extraño. Tony y Pepe salen de la sala de estudios y caminan en dirección hacia la sala principal, en el momento que llegan, se topan con un grupo de gente, que conversan a la forma más amena lideradas por Zulema, entonces Tony pregunta.

―Caramba se los ve bien felices,  ¿Qué conversan? ―Preguntó Tony.

―Nada malo, sólo travesuras nada más, tu papá y tu padrino si que son muy divertidos ―dijo Zulema.

―Si claro, eso porque no han llegado a un punto de decisión ―dijo Tony.

―Eso no te va a creer esta bella dama, a propósito cómo está la situación por aquí ―dijo don Saturnino.

―De tensión Papá, y ahora que me acuerdo, ¿Cómo  se les ocurrió venir? ―Preguntó Tony.

―Tu papá se sentía mal, algo le anunciaba que pasaba aquí y por eso venimos ―dijo el compadre lucho.

―Bueno en cierto modo es verdad, no nos podemos mover de aquí, afuera hay un grupo de hombres que están buscando a Zulema, y no justo para darle una bienvenida, el problema es que no sabemos cuántos son, mejor que lo explique Zulema...Continuará capítulo 34

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


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