37

Ayude a la señora Clarí

―Cuidado que nos tienen rodeados, disparen, disparen ―dijo muy nervioso líder siete.

―Aquí 10 eh, aaaagggg―.

―8 y 9 estamos disparando pero no vemos quién y OH no…, aaaagggg―.

Uno a uno iban cayendo, no sabían  ni de dónde les caía la hoja que brillaba deslumbrando a todos, había sangre por todos lados, los hombres 11 y 12 también cayeron en manos de Tony y don Saturnino, pero con una nueva sorpresa.

― ¿Todos  están bien? ―Preguntó Martíno―. Digan el nombre y su estado que no los veo.

―Yo estoy bien aquí lucho para sus mercedes ―dijo don lucho.

―Yo también pero aahh, (¿Qué pasa Pepe?), estoy bien, <está herido  Martíno>, ya dije que estoy bien, sólo que parece que ese condenado me alcanzó a meter una bala en el hombro, pero nada más, además no duele mucho ―dijo Pepe.

― ¿Está seguro? ―Preguntó Martíno.

― ¡Sí carajo! ―Dijo Pepe enfurecido.

―Ya tranquilo… ¿Papá está bien?… Papá… Tony ¿Qué pasó con papá? ―Preguntó Martíno.

―No lo veo, aquí estaba al lado mío, papá, (aquí estoy Tony), ¿Estas bien? (si solo que ay carajo si que duele), ¿Qué tienes papá? ―Preguntó su hijo preocupado.

Novela de ficción
Estamos llegando a los momentos finales

―No me siento bien, pero por Dios que soy de Poste partido y yo no me rajo, así que Tony coge una sábana y córtala en tiras para fajarme, que ese desgraciado me dio con la culata y parece que me zafó un brazo pero nada más, y para los que pensaban que ya estaba viejo ahí esta una muestra.

Silencio total en la frecuencia, nadie se ha reportado en más de cinco minutos, el señor Peke no tiene idea de lo que está pasando y mucho peor el señor Jansí, por mucho que el señor Adam intenta comunicarse con los hombres que fueron a la casa no lo logra.

―Atención, atención… hombre 7 y 11 de un informe de la situación, repito hombre 7 y 11 respondan, respondan ―decía el señor Adam.

― ¿Qué  está pasando? ―Preguntó el señor Peke.

―Sr. nadie contesta por la radio, y lo que es peor ni siquiera dan estática.

―Pero eso sería sólo si estuvieran apagados, a menos que lo hayan apagado ellos mismos o no funcionen.

7:45 de la noche, Y las cosas han ido de mal en peor para los propósitos del señor Juan del Todo, ya que cerca de 2 horas y no ha hay resultados positivos, eso obliga al patrón Juan entrar en acción acompañado del señor Jansí.

―Señor Peke me voy a hacer cargo, (disculpe pero todavía no ha terminado), lo siento mucho pero ya tuvo su oportunidad ―dijo el patrón Juan.

―No se preocupe señor Peke, que usted sigue formando parte del equipo ―dijo el señor Jansí.

―Primero de un informe de todo lo que ha pasado ―dijo el patrón Juan.

―Bueno, en primer lugar la casa estaba a oscuras antes de cortar la energía eléctrica, como se lo hizo pensamos que iba a ser más fácil. Ahora no sé cuánta gente hay dentro porque nadie ha podido darme un informe, primero mandé un hombre y no pudo, no ha podido decirme nada, luego mandé dos y después tres, y no sé qué pasa adentro pero apenas entran y la comunicación se corta, es como que la casa estuviera embrujada, luego mandé seis hombres y no he recibido comunicación de ellos, como yo soy responsable de todo voy a ir yo y sólo porque con tanto entrenamiento no creo que me vaya a fallar ahora,(no es necesario), ¿Qué cosa? ―dijo el señor Peke.

―Le digo que no es necesario que usted traté de demostrar algo, si ni usted mismo sabe quién está dentro, ¿Cómo piensa ir solo? En este caso yo lo acompaño y vamos hacer roncha con quien esté adentro, (Hey espera un momento), si  patrón, diga ―dijo el señor Jansí.

―Que se han creído ustedes, ¿Qué piensan que ustedes se van a divertir solos? No señor porque yo voy a ir, (pero patrón), nada de pero… señor Peke, dígame cuántos hombres quedan sin contar mi guardia personal ―dijo el patrón Juan.

―Haciendo cuentas empezamos con 19 Menos los 12 que no han regresado sólo quedamos siete contando con usted señor Jansí, el señor Adam y yo― dijo Peke.

―Qué error tan grande ha cometido usted señor Peke, pero nos va a servir ese error, es sólo cuestión de cálculo, si 12 hombres no han regresado, significa que adentro hay un grupo  bien entrenado de personas, por lo tanto hay que cambiar de estrategia, señor Jansí llamé a mi guardia personal y dígale que vengan con rapidez, (si patrón), usted señor Peke, déme armamento y un chaleco que nos vamos de frente ―dijo el patrón Juan.

―Sr. Adam marque el código 666 y dígale que por orden del patrón Juan, que vengan enseguida sin perder el tiempo ―dijo Jansí.

―Ya lo hice  señor, (muy bien) ―dijo el señor Adam.

―Ya está patrón, ya vienen en camino ―dijo el señor Jansí.

―En cuanto lleguen entramos ―dijo el patrón Juan.

Ha sido necesario llamar a refuerzos, las cosas han salido del control y es necesario nueva estrategia, mientras tanto en la casa, María Rogét ha hecho la llamada a la policía, lo cual tuvo que hacerle a otra delegación, y ellos han respondido enérgicamente basados en la no respuesta de la delegación siete.

―Martíno llamé a la delegación ocho y no contestan, entonces llamé a la nueve y están sorprendidos de por qué no hemos recibido ayuda de la siete ―dijo María.

―Muy bien María, te has portado muy valiente, ¿Entonces han dicho que van a venir?

―Si claro, el único problema es que está muy lejos y lo más rápido que puedan venir es de 15 a 20 minutos y eso es lo más rápido.

―Para eso mejor que no vengan, si en ese tiempo nos pueden rematar ―dijo Tony.

―Tranquilo Tony, que para eso hemos venido y justo es para ayudarte, ¿O te piensas rajar? ―Dijo el compadre lucho.

― ¡Que! Carajo, yo soy Tony Pyma y soy de Poste partido y mi palabra es ley así como mi padre,  mi hermano y mis amigos, (así se habla a lo macho), y de aquí no me mueven.

― ¿Y yo que? ¿Qué estoy pintada en la pared? Yo soy Zulema del Pasto y yo no, ¿Cómo es que dicen?, (me rajo), Ah si, yo no me rajo porque voy a ser la mujer de Tony Pyma.

―Muy bien, muy bien se está portando como toda una mujer y  eso me gusta, ahora si la puedo considerar de mi familia ―dijo don Saturnino.

―Ya suficiente no se descuiden de sus puestos y por favor María y Zulema tiren agua en el piso para votar un poco esa sangre que está ahí regada ―dijo Martíno.

―Enseguida Martíno, María ven ayúdame, (enseguida), en la cocina hay algunos baldes y con eso podemos tirar agua ―dijo  Zulema.

Todos muy motivados y preparados para cualquier evento, con la posible ayuda de la policía desde luego y que si ellos llegan antes mucho mejor, pero la guardia personal de Juan del Todo ha llegado y están listos para la incursión.

―Patrón Juan, llegó su guardia personal pero sólo han llegado seis ―dijo el señor Jansí.

―No importa, yo les di la orden de que si llamaban sólo manden la mitad, ahora organicemos, señor Peke,  ¿Puede dar una idea de cómo está la casa? ―Preguntó el patrón Juan.

―Claro que sí, según el informe que me dieron, la casa tiene 25 m de ancho por 40 de fondo construido, aparte tiene jardín y garaje enfrente y atrás tiene una piscina también con jardín, tiene la entrada del jardín y la entrada principal de la casa, tiene dos ventana en el costado derecho y una puerta trasera, la parte de arriba de la casa está construida en su totalidad de hormigón, o sea que la única forma de entrar es por enfrente y por atrás, recuerde que estamos en un barrio residencial y aquí todo se escucha, por eso no hemos empleado granadas, usamos silenciadores y miras láser ―explicó  Peke.

―Excelente, eso  quiere decir que está jodida la cosa, por fuerza tenemos que entrar de frente y ahí va a haber bajas, pero tenemos que hacerlo ya, porque la única delegación que compré es la siete, y quien quita que a un bondadoso ciudadano se le ocurra llamar a otra delegación, no lo quiero ni pensar porque tendríamos dos frentes y eso no es conveniente, así que al ataque ―dijo el patrón Juan.

El tiempo apremia y el tiempo de acción tiene que ser lo más rápido, claro está que el patrón Juan se ha puesto al frente y eso es muy peligroso puesto que él, no calcula, solo actúa y eso lo sabe el señor Jansí, entonces antes de que suceda algo él se adelanta.

―Patrón por favor espere un momento, señor Peke dígame ¿Qué hay aparte de chalecos, fusiles, silenciadores y miras láser?

―Bueno tenemos de todo, eso incluye, granadas, bombas de humo, bombas luminosas y hasta sensores de movimiento y por cierto, me olvidaba, tenemos visores para ver en la noche.

―Me han dado una buena idea, si no podemos hacer bulla, se puede usar las bombas de humo, (¿Y las alarmas contra incendio?) tienes razón, el humo puede ser detectado por alguna alarma que está cerca y la activaría, entonces me inclino por las luminosas y los visores, aunque los visores serían solo hasta antes de entrar, en el momento que se activen las bombas habrá tanta luz que si nos coge con los visores puestos, es fijo que nos deja ciegos, y eso no tengo que explicarles ―dijo el patrón Juan.

―Tiene razón patrón entonces hay que estar preparados ―dijo el señor Jansí―. Me olvidaba patrón, los visores que tenemos son especiales, tienen un sensor de luz que cuando pasan de cierto rango, se oscurecen enseguida, (muy bien y mejor aun).

― ¿Cuáles son las órdenes? ―Preguntó el señor Peke.

―Visores y luz ―dijo el patrón Juan.

―Atención, todos equípense con bombas luminosas y visores ―dijo el señor Peke.

―Vamos a ir en grupos de a dos, al mismo tiempo el primer grupo ingresa por la puerta delantera, el grupo dos corre a la puerta trasera y espera órdenes, cinco segundos después el grupo 3 y 4 de la misma forma, usted señor Peke se incluye en el grupo dos y yo voy en el cuatro, usted señor Jansí en cuanto le dé la señal usted viene  enseguida junto con el señor de las computadoras y los dos  hombres que sobran ―dijo el patrón Juan.

Órdenes de última hora, el patrón Juan está seguro de su estrategia y subestima a los ocupantes de la casa y eso es un error de incalculables consecuencias, nadie se imagina que en la casa hay alguien que sabe lo que hace, y el también crea una estrategia de defensa.

―Martíno, se ve movimiento afuera parece que algo están tramando ―decía Pepe.

―Sí hijo parece que sí, están bien juntos más parece reunión de comadres, por algo ha de ser ―dijo don Saturnino.

―Puede ser, y eso me da mala espina, Pepe, don lucho, papá y Tony pongámonos detrás de una puerta, María  entra en la cocina con Zulema y no le abren a nadie, pero ya muévanse ―dijo Martíno.

― ¿Por qué Martíno? ―Preguntó Tony.

―Porque es peligroso quedarnos aquí, ellos pueden utilizar cualquier tipo de bombas y unas son más peligrosas que otras, así que hagan lo que les digo.

Una estrategia sencilla pero tal vez muy eficaz es la que ha planteado Martíno. Los mercenarios juntos con su patrón y don Peke se movilizaron justo como dijeron y se colocaron en posición.

―Bueno ya es hora, grupo 1 y 2 corran  en  posición, (si señor), vamos señor Peke, grupo 3 y 4 en posición ―dijo el patrón Juan.

Tal y cual como dijo el patrón Juan, se colocaron los cuatro grupos incluyendo a los dos jefes, en espera de la orden.

―Señor Peke, ¿me escucha?

―Fuerte y claro patrón.

―En cuanto llegue a uno usted lanza la bomba luminosa y yo haré lo mismo, ¿Entendió?

―Sí señor.

―Muy bien, tres, dos, ahora…

Así empezó el nuevo ataque de parte del patrón Juan, los dos al mismo tiempo  lanzaron las bombas luminosas y el momento que se activaron tanto en el salón principal de la casa como por el corredor posterior, todo se llenó de una luz enceguesedora tan brillante como el sol, al extremo que los 10 hombres que entraron, tuvieron que activar los sensores, aunque no era necesario porque son automáticas para poder ver, y al mismo tiempo empezaron a disparar por toda la casa, tomando como punto centro el lugar donde ellos estaban parados. La mayoría de paredes de la casa quedaron hechas colador, pero con una sorpresa inusitada y eso sin tomar en cuenta que esa luz que apenas duró un minuto.

―Libre, (libre), señor Peke ¿A cuántos mató? ―dijo el señor Juan.

―No veo a nadie patrón y ya está obscureciendo de nuevo, le aconsejo salir rápido de aquí ―dijo el señor Peke.

―Muchachos carguen de nuevo y vámonos de aquí ―dijo el patrón Juan.

―Sí señor ―dijeron en coro.

Una orden demasiada tarde, cuando la luz que dejó de brillar volvió la oscuridad total, y fue el momento cuando los fantasmas de la casa salieron de las habitaciones, con matóna en mano y machetes, les cayeron encima a todos los mercenarios.

―Señor algo se está moviendo por ahí ―dijo el líder 3.

―Sí es verdad, algo se está moviendo por la casa ―dijo el líder 1.

―Señor, eh n, aaaagggg ―dijo el líder 4.

― ¿Que pasa? ¿Quién está ahí?… uf no…, no aaaagggg ―dijo el líder 3.

―Disparen… disparen (cuidado no aaaagggg), ¿Quién está  ahí? (yo 1…y…) ―Preguntaba el líder 2.

Fue una total masacre, no le sirvió de nada la luz brillante que pusieron, los Pyma y compañía hicieron alarde de destreza en el manejo del arma blanca, causaron tal conmoción de nerviosismo que inclusive los que no mataron ellos se mataron entre sí, el señor Peke salió herido con gravedad y no así el patrón Juan, en un acto de desesperación, se mete en la cocina, sin darse cuenta que ahí está la causante de todos sus males, al menos en apariencia, el señor Peke nunca dejó de transmitir y en lo herido que estaba, alcanza a escuchar que el patrón Juan alcanzó a ver a Zulema, que sin pérdida de tiempo la coge del cuello e intenta matarla, pero ella es socorrida por María que en afán de ayuda se le iba encima al patrón Juan, siendo agredida y por lo tanto cae inconciente, Peke en un momento de lucidez reacciona y avisa a Jansí. Ninguno de la casa se había dado cuenta de la acción de Juan del Todo ya que ellos estaban bien ocupados.

―Señor Jansí… señor Jansí atención… (Diga señor Peke), no puedo ayudarla… aaaagggg…ah, señor Jansí, ¡Va a matar a la señora Clarí! (¿Se encuentra bien señor Peke?), no, estoy mal herido… ayude a la señora Clarí… ―dijo el señor Peke.

No avanzó a decir más el señor Peke porque sufrió un desmayo ocasionado por las heridas, pero el señor Jansí  no necesito de más explicación, porque sin esperar más corrió hacia la casa, el cual iba a ser perseguido por los tres hombres que quedaban.

―Señor Jansí, ¿A donde va? ―Preguntó el señor Adam.

―Ustedes esperen aquí que ya mismo regreso y cuidado se muevan de su puesto ―dijo Jansí

―Patrón Juan, patrón Juan espere.

— ¿¡Qué quieres!?

— ¡Espere un momento que ya llego!

— ¡No molestes que esto es mío!

—Salga enseguida que llega la policía ― dijo el señor Jansí en un acto desesperado.

Clarí está en peligro y parece que es inevitable, a menos que Jansí llegue a tiempo. 8:20 de la noche, la policía no ha llegado aunque a lo lejos se escuchan algo de sirenas, pero el tiempo no espera y sigue su marcha. Jansí ingresó a los jardines de la casa y se ha dirigido a la puerta posterior, por la puerta principal es imposible por que hay mucha resistencia, ha ingresado a la casa y no ve a su patrón pero escucha unos gemidos y una voz media apagada que dice.

―Martíno auxilio, Tony ―era la voz de María que había recobrado en algo el conocimiento y estaba a punto de desmayarse de nuevo.

― ¡Patrón Juan, patrón Juan! ―decía Jansí a un puesto el micrófono del radio.

― ¡Qué quieres! ―Le dijo el patrón Juan por el radio, sin darse cuenta que Jansí lo escuchó de viva voz.

Jansí al escuchar la respuesta se dio cuenta que la voz venía de la pared en la cual hay una puerta y él no espera más, entra con fusil en mano y con su mejor amiga, su pistola .50 Action Express,

encuentra a su patrón con las manos puesta en el cuello de la señora Clarí.

― ¡Alto! No se mueva patrón.

— ¿¡Qué te pasa bruto!?

—A mí no me pasa nada pero a usted sí, ¡Suelte a la señora!

— ¡Qué ¿Estás loco?!

—No patrón, pero si lo estaría si lo dejo hacer lo que quiere.

El señor Juan del Todo alias el pavo real, entró en un shock nervioso, solo de ver a su más fiel perro que le quería morder su mano, pero como él se sentía dueño del mundo, no le dio mayor importancia, pero él tenía las dos manos sobre el cuello de Zulema alias Clarí, soltó una y sacó un cuchillo de selva dispuesto a abrirle el vientre.

―Lo que es la vida, por ahí una vez escuché un dicho que dice: “Cría cuervos para que te saquen los ojos” y eso me ha pasado a mí, pero no importa, eso lo arreglamos más tarde, di a los hombres que nos retiramos, sólo me falta acabar con esta mujer.

—Patrón… le pido por última vez, suéltela o no respondo.

—Tú me amenazas ¡A mí! Pues olvídate que tienes  familia porque hasta hoy viven ―decía el patrón Juan ya fuera de sus cabales.

Jansí había entrado en una duda tremenda, el compromiso de ayuda que le ha dado su patrón, lo ha puesto en jaque, pero al mismo tiempo ve en Zulema a la hija alejada a la cual no la puede abandonar. El cuerpo ya inerte de la señora Clarí a falta de oxígeno, ocasionado por el apretón del cuello va decayendo, pero es observado por Jansí que sabe que no puede  demorar un segundo más.

― ¡Patrón! No se mueva…Continuará capítulo 38

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100


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