Soy Adicto A Vengarme De Las Mujeres

La venganza es mala consejera y más cuando va dirigida hacia personas que no tienen nada que ver en el problema. Un conocido me dijo el otro día, “Soy adicto a vengarme de las mujeres” algo que me llamó la atención ya que él, no es alguien que puede pasar desapercibido por su imagen.

Con mi curiosidad, seguí en la conversación para saber qué es lo que piensa de las mujeres y por qué ha tomado esa vendetta tan en serio. Este señor continuó con, “Tengo un grave problema, adicción a vengarme de las mujeres, ¿Qué puedo hacer? Eso estaba claro, a él algo le pasó.

Ser adicto a la venganzaComo siempre, antes de contestar medité por un rato y al mismo tiempo, mirando dentro de mi mente sobre las posibilidades, de que hace a un hombre que tiene casi todo, juventud, dinero, un buen trabajo y de paso es bien apreciado, es decir viste muy bien, ¿Qué le puede faltar?

Entre palabras que iban y venían me di cuenta, que en un momento pasaron tres chicas, trigueñas y él las miró con gusto y agrado, después pasó un chica blanca con pelo rubio, natural o no, no importa, el caso es que me di cuenta que a esa chica, la miró con desprecio.

Esto lo hizo sin dejar de mirarla de pies a cabeza, con la mirada que todo hombre pone cuando quiere devorar a una mujer. Esta actitud quiere decir que aunque le gusta como mujer, tiene algo que le desagrada y ese algo puede ser que hace que las busque, ¿Tiene sentido entre lo uno y lo otro?

¿Le gusta pero le disgusta?

Parece que está medio confuso, en ese caso les voy a explicar algo que me pasó y no me di cuenta sí no, después de 30 años. Cuando fui apenas un adolescente, tenía una enamorada, esta chica iba y venía, es decir, cuando peleaba conmigo regresaba con su ex.

Cuando peleaba con su ex, regresaba conmigo y así pasó como dos años y de paso su ex hasta ahora somos como se dice “Amigos”, el caso es que tanto y tanto, un día ella desaparece con mi amigo, así de simple y yo quedé sin nada y lo peor que no supe nada hasta que los vi juntos.

Esto se dio 5 años desde la ultima vez que la vi, para esto, las chicas trigueñas me caían tan mal que hasta las miraba con desprecio, es decir, nunca me acerqué a una chica así y nunca me había dado cuenta, hasta que cumplidos los 30 años de la partida, aparece como fantasma.

Esto fue una sorpresa, es más hasta la desconocí pero en el momento en que se identificó todo volvió a mi mente, recordé todo y hasta me sentí mal como aquellos días. Ella vino a mí solo para pedirme perdón por lo que hizo en ese tiempo y yo, contento aunque no era necesario.

Ella me explicó lo que pasó y que quería estar en paz consigo misma, el caso fue que todo quedó en paz hasta conmigo. Hasta ahí todo seguía igual pero un día, mi hija me dice, “Papá, ¿Por qué miras a esa chica trigueña si a ti no te gustan las trigueñas?”

Esas palabras me sorprendió porque era verdad, nunca lo había hecho y no sabía que mis hijos se habían dado cuenta, el punto es que de un momento a otro todo mi gusto por las mujeres cambió, ¿Por qué? Una pista, mi ex es trigueña, por eso era que inconscientemente no me gustaban.

Ahora, lo que pasa con este señor que es adicto a vengarse de las mujeres, es muy posible que el tipo de mujeres, por las que escoge para su venganza son aquellas que ve que son blancas y rubias, clara señal que una mujer así lo despreció y en público. Esto es un trauma.

Esto que en buena parte no es del tipo asesino, ya que de esa forma es que se crean los asesinos en serie, (Vea el documental de Ted Bondy) pero en este caso, se ve que tiene mucho que perder como para estar haciendo daño físico, mejor se burla de ellas.

La actitud de burla de un hombre que muy rara vez es con la que le hizo el desprecio, solo es para demostrar que él es el que decide, manda y deja botado lo que le da la gana, en cierto modo está frustrado y esto hasta que él como persona, quede en paz.

La única forma es que le pase algo como me pasó a mí, o que un programador le quite las imágenes mentales que hacen que él actúe así. Con el tiempo se puede hacer más fuerte y ampliar sus gustos, al punto que no distinga y el que se hace daño será él mismo.

Esto no es problema si es que toma atención respondiéndose la pregunta, ¿Por qué siento que debo vengarme de esas chicas? Cuando se responda y si lo hace con toda sinceridad, sabrá que en su mente siempre está la que lo hizo quedar como alguien sin importancia o peor. Con esto no dirá, Soy adicto a vengarme de las mujeres.


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