¿Te imaginas?

Te han hecho alguna vez la pregunta ¿Te imaginas? Pienso que si, al menos a mí creo que muchas veces  y en muchas no entendía cuál era el objetivo de la pregunta, ¿Te imaginas? Es una pregunta que se la puede emplear en un sinnúmero de ocasiones, por la cual el que la hace es para que tú veas lo que el otro ve en su mente o algo parecido.

Es lamentable que uno como persona no tome atención a la pregunta que nos hacen, al menos, cuando se es muy joven piensa que todo lo sabe y que nadie ve lo que nosotros en nuestra necedad pensamos que está más que súper bien. Muchas veces los consejos nos caen como si pesaran una tonelada y por tanto, no queremos ser tontos para cargar lo que otros son los poseedores de dicho peso.

La imaginaciónCuanto tiempo demora uno en darse cuenta de lo que en realidad nos serviría el darnos cuenta, de que tan beneficioso es pensar en el bien de la pregunta ¿Te imaginas? Hay un mundo tan inmenso que no hay palabras para describir, lo que se experimenta en la sensación de sentir una alegría o felicidad, de alguna imaginación que llegamos a provocar con nuestra mente.

Al comienzo no es tan fácil pero cuando ya se acostumbra se hace muy fácil, cómo dije en algún artículo, no me crean a mí ni lo que lean por ahí, compruébelo por usted mismo y verá que lo que digo es cierto. Más vale que aprovechen porque yo cobro mis consultas, por lo tanto tomen atención que es con buena intención.

Se han dado cuenta ¿Cuánta gente va por ahí caminando con la cabeza gacha, hombros caídos y con la mirada fija? Pues ellos están haciendo todo a la perfección pero a la inversa, es decir, están imaginando de todo pero lo peor y muchas veces es algo que no tiene importancia, pero el miedo que llegan a tener es tan fuerte que no le deja ver lo evidente.

Yo era así antes y creo que yo no participaba en el campeonato de idos porque era el campeón indiscutible, hasta que me pasó de todo por ir en esa actitud por la calle. Una vez iba caminando rumbo a mi trabajo y como iba pensando en la inmortalidad del cangrejo, no sé en qué momento metí mis manos en los bolsillos de mi pantalón.

Al menos yo soy de la época en que el jean era sinónimo de rebeldía y los uso hasta ahora y si son ajustados mejor, el caso es que iba caminando con las manos en los bolsillos y bien metidas hasta el fondo, no es mi costumbre de caminar así pero ya pueden imaginarse que estaría pensando, iba con la mente en otro planeta cuando mi zapato topó con un desnivel de la calle, de apenas un centímetro de alto y no fue más, caí como tereque viejo.

Caí tan aparatosamente que los que iban a mi lado se asustaron y yo también porque en la caída, quería sacar las manos de los bolsillos para sostener la caída pero que voy a poder, si la desesperación de que me caía era tal que yo empuñaba mis manos en vez de soltarlas para poder sacarlas, el resultado es que quedé en el piso revolcado con la quijada hacia adelante y las manos en los bolsillos. Dos segundos después, todos muertos de la risa inclusive yo también, ¿Te imaginas? Con esto claro que sí te imaginas.

Posiblemente te sonrías con lo que me pasó, inclusive estoy que me río sólo de acordarme. Tienen una idea de cuantas veces lo he hecho inclusive caminando, corriendo, muy pocas veces conversando, y mucho cuando escribo. Es una manera de saber sobre llevar la vida, ¿Te imaginas un bebé sonriéndote? Pues yo sí y es muy agradable, ¡Inténtalo! ¿Te imaginas?


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