Por qué se dan tropiezos en la vida

Sería increíble encontrar personas que no han tenido tropiezos en la vida. Algunas veces, los tropiezos vienen porque uno mismo los llama, ¿De qué forma lo hacemos? Pues de la manera más simple, como es cerrando nuestro sentido de razonamiento, sentido común, atención y lo más importante, no querer aprender.

Aunque no lo crean, muchas personas no entienden por qué están como están pero si entienden que algo les pasa aunque no sepan cómo. Cuando uno es joven piensa que las cosas son como ellos la piensan, sin darse cuenta que todo tiene un por qué, es decir, piensan que las cosas son así porque eso es lo que tienen en su mente.

Tropiezos-en-la-vidaCómo ejemplo: Usted estudia arte y en la clase le enseñaron que el color naranja se lo hace con amarillo y rojo pero, no sabe que no es lo mismo mezclar amarillo con rojo que rojo con amarillo, las tonalidades cambian por lo tanto en una conversación con compañeros llegan al tema sobre los colores.

Todos los presentes tuvieron la paciencia de experimentar o preguntar si había variantes en los tonos, el cual es así (tengo experiencia en pinturas automotriz) pero en este caso usted no pasó de la clase y se quedó con ese escaso conocimiento por el cual mete sus manos en el fuego manteniendo que sólo es como usted aprendió.

Esa actitud lo lleva directo a tener tropiezos en la vida por cerrarse a un posible, que en este caso es que podría haber algunos tonos si los mezcla de otra manera los colores. En una de mis experiencias tuve el agrado de tener un almacén de venta de pinturas para vehículos, por lo tanto se preparaba de acuerdo a la muestra.

El caso es que un día llegó un señor con un tono que no parecía difícil, algo parecido al granate que por cierto entraba algo de amarillo, sólo que no era cualquier amarillo sino el amarillo limón, bueno así lo conocía en esos tiempos, yo le puse un amarillo normal y no salía el tono que el cliente quería y yo dale y dale con la misma mezcla.

Llegué hacer 5 galones por uno que necesitaba el cliente y no daba con el tono hasta que llegó mi hermano y me dice “Ponle una pizca de azul rey y se arregla” ya pueden imaginarse en lo cerrado que estaba porque sólo de pensar ponerle azul rey eso iba a quedar más mal de lo que estaba.

En honor a la verdad no tenía encendido el estado de razonamiento ni el de sentido común, mucho peor quería aprender y peor delante de un cliente por el miedo a la vergüenza. Por mi necedad llené dos galones más hasta que cedi y le puse el dichosos azul rey, por lo tanto se hizo el milagro y salió el tono que el cliente quería.

Con esa experiencia me quedó para más tarde preguntar al que si sabía, ahora claro que en ese tiempo apenas tenía 20 años y me creía que lo sabía todo. Muchos jóvenes pasan por la misma experiencia. Hay experiencias amargas que se viven cuando se trabaja para otra persona, aunque sabiendo lo que se hace termina haciendo lo que a su jefe le parece aunque esté equivocado.

En este caso, hay personas que tienen su genio y no saben controlarlo justamente por no saber aprender lo que debe aprender. Pienso que si uno ve que hay muchos tropiezos en la vida por estar en un trabajo que a la final no se es reconocido, es mejor dejarlo ir si es que aún no lo han despedido pero, si llegara a suceder.

Siempre hay caminos abiertos sólo es cuestión de abrir su mente, posiblemente hay alguien que si es un verdadero amigo y esté dispuesto a darle ayuda aunque usted no se li pida, converse y sea honesto-a en sus palabras y verá que hay algo más grande de dónde salió, por lo tanto deja a un lado los tropiezos en la vida.


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