Ho oponopono Rompiendo cadenas para una vida feliz

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Ho oponopono Rompiendo cadenas para una vida feliz. Pienso que no es muy notorio el caso de las cadenas, que se repiten en familia, ya que en apariencia es algo que sucede porque debe de ser, cuando no es así, aunque podría pasar por eso, pero lo raro, es que si empiezan a fijarse la vida de los demás.

Así se darán cuenta que hay algo que se repite, de padres a hijos o hijas, que no necesariamente debe ser exacto en personas, pero si lo es cuando se trata de forma y proceso, ahora, ¿Ho oponopono puede ayudar en esto?

Ho oponopono Rompiendo cadenas

Las cadenas en estados emocionales o en la vida, es igual a las que se conocen como tal, cadenas, que al estar compuestas de muchos eslabones, los cuales se enganchan unas de otras, formando así, una línea extensa hasta que uno decida lo que necesita, tomen en cuenta que esto se usa para todo, desde una inocente prenda de lujo, hasta para atar un super tanque petrolero al muelle.

En la vida, funciona algo parecido con lo que depara el supuesto destino, que es una especie de continuo tiempo, en la que se repite un estado o forma de vida, hasta que uno cree que su vida termina, algo por demás raro porque no sucede así.Ho oponopono Rompiendo cadenas para una vida feliz

Al menos de lo que me he dado cuenta en mi propia familia, incluso en la de gente que conozco, que por mi edad, he podido seguir el trayecto de los que han estado más cerca de mí. Para que sea claro, pongo un pequeño ejemplo en mi familia.

Cuando me uní a la que fue mi esposa, tenía un poquito mas de 20 años y ella, 24 casi 25, de ahí nacieron 3 hijos, dos niñas y un varón. Pasa el tiempo y de pronto sin darme cuenta, mi segunda hija se unió con un muchacho de la misma edad que yo cuando lo hice.

Aprenda a darse cuenta si está en una cadena

Ahora, lo raro de como funciona la cadena, es que soy el segundo hijo de mis padres. Para que sea más raro, mi hija tiene dos niñas, o sea mis nietas y paró de eso han pasado 6 años, en los cuales pensé que el destino cambió para mi hija sobre mi cadena, pero, Oh sorpresa, está embarazada del tercero, lo que indica que si sale varón, la cadena no se ha roto, continua.

Ahora, cuando me presenté ante la familia de mi esposa, no fui el tesoro que esperaban y tuve algunos desengaños con la señora que fue mi suegra. Lo mismo le pasa al marido de mi hija, exactamente igual, ¿No es raro?

Cuando conocí a mi suegro, una excelente persona, nunca dijo o hizo algo en mi relación con su hija, igual pasa conmigo, porque entiendo lo que se siente, por eso a pesar que no fue de mi agrado, acepté lo que pasó, del cual por eso tengo dos nietas, muy lindas y cariñosas conmigo.

Eso que hay más pruebas pero pienso que es suficiente. Con esto, ¿Ahora entienden cómo funciona las cadenas personales? Ahora, la pregunta del millón, ¿Puede romper esta cadena Ho’ oponopono? Claro que sí, pero se debe entender que en muchos casos, se trata que la persona se dé cuenta lo que está pasando.

Por eso, antes que continúe se la debe romper, sea por su querer o por ho oponopono, aunque por este medio, lo que se hace es que la persona cambie su actitud, para que con eso cambie su acción con la vida.

Ho oponopono Rompiendo cadenas no transferibles

En mi caso, me di cuenta muy tarde de esta cadena, que al comienzo no creí que sea así, al menos nunca lo había escuchado. Cuando me lo dijeron, el cual creí que solo era un cuento de barrio, igual como una leyenda urbana, simplemente me encogí de hombros, pero el tiempo ha dado la razón.

Por si acaso, las cadenas no son transferibles por defecto, porque cada quien tiene el derecho de romperlas, puesto que se crean bajo experiencias personales. Ahora, ¿Cómo romper una cadena? Esto lo puede hacer cuando se ha dado cuenta, que su forma de ser, no es agradable con los demás.

Aunque no quiere decir que debe ser así de agradar a todos, pero se entiende que su actitud, crea su forma de vivir, algo que queda grabado en el inconsciente, que se transmite al de los hijos, en la misma secuencia.

Esto no quiere decir que todos los hijos pasan por lo mismo, porque en mi caso, solo es con mi hija la cual ocupa la misma posición en relación a hermanos, como fue conmigo. Lo que puede hacer Ho’oponopono es cambiar esa actitud.

El cambio empieza por uno mismo

Mientras lo haga, lo más pronto posible, es mejor para todos, porque todo cambia en el entorno, empieza por uno mismo, o sea, el primero que cambia soy yo. Para esto, lo que debe hacer es detectar lo que está haciendo mal, ejemplo:

Si tiene mala actitud hacia sus padres, pues es eso que debe cambiar, ¿Cómo? repitiendo la oración poderosa, «Lo siento, perdóname por lo que está en mí, que hace que tenga mala actitud hacia mis padres, gracias, te amo».

De esta forma va cambiando esa actitud, que aunque sean los culpables sus padres, por el ejemplo que recibió como educación familiar, no quiere decir que usted haga lo mismo que ellos hicieron, que es así que se va creando la cadena.

Esto se puede aplicar a todo lo que hace que se pueda repetir, pero si logra darse cuenta de lo que es, use ho oponopono, que los resultados pueden ser de un verdadero cambio para sus hijas o hijos. Cualquier duda. Solo pregunten.

Según la filosofía de Jiddu Krishnamurti

Jiddu Krishnamurti tenía una perspectiva muy profunda y particular sobre las «cadenas de la vida». En su enseñanza, las cadenas representan las limitaciones, condicionamientos y dependencias que nos atan y nos impiden vivir una vida plena y libre. Aquí hay algunos aspectos clave de cómo Krishnamurti vería estas cadenas.

Krishnamurti hablaba extensamente sobre cómo desde la infancia somos condicionados por la sociedad, la cultura, la religión y la familia. Estos condicionamientos moldean nuestros pensamientos, comportamientos y percepciones, creando cadenas invisibles que nos atan a patrones de pensamiento y acción preestablecidos.

Según Krishnamurti, el miedo y el apego son dos de las mayores cadenas que nos mantienen atrapados. El miedo a la inseguridad, a la soledad, al fracaso, y el apego a personas, cosas, ideas y creencias nos impiden experimentar la verdadera libertad.

Para él, liberarse de estas cadenas implica enfrentar y comprender el miedo y cultivar una mente libre de apego. La búsqueda constante de seguridad, tanto material como emocional, es otra cadena que limita nuestra libertad.

Krishnamurti argumentaba que la vida es inherentemente incierta y que buscar seguridad perpetuamente nos impide vivir plenamente en el presente. Aceptar la incertidumbre y vivir con ella es esencial para romper estas cadenas.

La dependencia de la autoridad y la conformidad con las normas sociales también son cadenas. Krishnamurti instaba a las personas a cuestionar la autoridad y a no conformarse ciegamente con lo que la sociedad dicta. La verdadera libertad viene de pensar por uno mismo y descubrir la verdad por uno mismo.

El yo y el ego

La identificación con el «yo» y el ego es una de las cadenas más profundas. Krishnamurti creía que el ego, con sus deseos, ambiciones y comparaciones, crea división y conflicto tanto interna como externamente.

Para liberarse de esta cadena, es crucial comprender la naturaleza del ego y trascenderlo. Un aspecto central de su enseñanza es la observación sin juicio. Observar nuestras propias mentes, pensamientos y acciones sin juzgarlos nos permite ver claramente las cadenas que nos atan.

Esta claridad y autoconocimiento son los primeros pasos hacia la libertad. Para Krishnamurti, las cadenas de la vida son todas las formas de condicionamiento, miedo, apego, conformidad y ego que limitan nuestra capacidad de vivir plenamente y libremente.

Liberarse de estas cadenas implica una profunda comprensión de uno mismo y del funcionamiento de la mente, así como una aceptación de la incertidumbre y una vida de observación y atención plena.

Desde el estoicismo ¿Qué son las cadenas de vida?

Desde la perspectiva del estoicismo, las «cadenas de la vida» serían entendidas como las cosas que nos impiden alcanzar la virtud y la tranquilidad interior. Los estoicos creían que muchas de las preocupaciones y deseos mundanos nos atan y nos alejan de vivir una vida virtuosa y en armonía con la naturaleza.

Los estoicos, como Séneca, Epicteto y Marco Aurelio, enseñaban que el apego a cosas externas como la riqueza, el poder, la fama y las posesiones materiales nos encadena. Estos apegos nos hacen vulnerables a la ansiedad, la frustración y el sufrimiento cuando estas cosas cambian o desaparecen.

La verdadera libertad viene de valorar las virtudes internas y no depender de lo externo. Para los estoicos, las pasiones descontroladas (como el miedo, la ira, la envidia y los deseos excesivos) son cadenas que nos impiden alcanzar la ataraxia, o la tranquilidad del alma.

Controlar y transformar estas pasiones a través de la razón y la virtud es esencial para la libertad interior. Epicteto enseñaba que no son los eventos en sí los que nos perturban, sino nuestras opiniones y juicios sobre ellos.

Las opiniones erróneas y las creencias infundadas nos encadenan al sufrimiento. Al corregir nuestras percepciones y adherirnos a la razón, podemos liberarnos de estas cadenas mentales.

Los estoicos promovían la aceptación de lo que no podemos controlar y centrarnos en lo que sí podemos controlar: nuestras propias acciones y actitudes. El deseo de controlar lo incontrolable y el miedo a la incertidumbre nos encadenan y nos impiden vivir en armonía con la naturaleza y el destino.

Conformidad social y miedo al juicio de los demás

La conformidad con las expectativas sociales y el miedo al juicio de los demás son vistas como cadenas por los estoicos. Marco Aurelio, en sus «Meditaciones», reflexionaba sobre la importancia de vivir de acuerdo con la propia naturaleza y la razón, sin preocuparse por la opinión de los demás.

Los estoicos creían que la ignorancia de lo que es verdaderamente bueno (la virtud) y lo que es verdaderamente malo (el vicio) es una de las cadenas más fuertes. La filosofía estoica se enfoca en el conocimiento y la práctica de la virtud como el camino a la verdadera libertad y felicidad.

Para los estoicos, liberarse de estas cadenas implica un proceso continuo de autoexaminación, práctica de la virtud, control de las pasiones y alineación con la naturaleza. La libertad, según el estoicismo, no es la ausencia de limitaciones externas, sino la capacidad de mantener la tranquilidad interior y la virtud a pesar de ellas.

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