Milagros inexplicables Secretos ocultos despierta curiosidad

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Milagros inexplicables Secretos ocultos despierta curiosidad. La interrogante sobre la existencia de los milagros solía arrancarme risas hace años, pero hoy mi perspectiva ha cambiado. ¿Por qué? Por una experiencia tan extraordinaria que aún no logro explicar, incluso tras muchos años.

Esto me lleva a plantear otra pregunta fundamental ¿Es posible generar un milagro por cuenta propia? Me refiero a crear un milagro mediante pensamientos positivos. Mi experiencia, y la de otros, me hace dudar de esta posibilidad.

Siento que hay algo más en juego, algo invisible, que ni siquiera Hooponopono puede manifestar. Al menos, no lo he intentado. Los auténticos milagros, en mi opinión, siempre llevan consigo una pizca de misterio.Milagros inexplicables Secretos ocultos despierta curiosidad

Milagros inexplicables Secretos

Es importante señalar que aquí no nos referimos a los milagros atribuidos a los santos, al menos no en el sentido católico. En este caso, la creación del milagro se relaciona con la fe en algo o alguien, desencadenando fenómenos extraordinarios en la mente subconsciente.

La clave está en confiar y creer, tomando como referencia a algo que se percibe como sagrado, como ocurre con los santos. Esta fórmula parece infalible. Sin embargo, es crucial destacar que para que funcione, la persona debe adoptar una postura literalmente ciega, sorda y muda.

Realizará acciones sin cuestionar, dudar o protestar, siguiendo instrucciones por pura fe. ¿Por qué esta fórmula no opera sin la presencia de un santo? Porque así está programada la persona, condicionada a creer que solo lo sagrado puede generar un milagro, y la capacidad de crearlo por cuenta propia se percibe como inalcanzable.

Es común pensar que los milagros requieren la intervención de santos, pero ¿realmente es así? En muchos casos, esta creencia se arraiga, y pocas son las excepciones. Recuerdo un episodio que ocurrió antes de que mi energía se dirigiera hacia la metafísica.

Como sabemos, se aconseja no divulgar los milagros personales, ya que esto puede restarles fuerza. Para ilustrar la capacidad de crear milagros cuando no parece haber esperanza, mencionaré el caso de una señora que había estado postrada en una silla de ruedas durante más de cinco años, según ella.

La confianza da validez

Aunque dudaba en prestarle ayuda porque no podía pagarme, algo en mí la impulsó, y decidí darle el dinero que necesitaba. Más tarde, descubrí que su hijo la estaba robando, aprovechando su situación.

Le pregunté por qué no podía cuidar lo suyo, y su respuesta fue su invalidez. Entonces le planteé otra pregunta: «Si confía en mí, ¿haría lo que le diga para que pueda levantarse?» Su respuesta afirmativa fue la clave.

Con el tiempo, comenzó a dar sus primeros pasos y a caminar como si redescubriera la habilidad. Este caso ejemplifica una clase de milagro que se genera a través de la confianza, la fe y el deseo de lograr algo, en este caso, caminar.

Aunque también la ayudé a curar un problema en el talón, quiero recalcar que no realicé el milagro. Ella lo hizo al confiar en mí, y mi participación fue más como un facilitador, utilizando teatro, palabras con programación neurolingüística y su propia capacidad para crear el milagro.

Desde mi perspectiva, hay tres tipos de milagros. Uno se manifiesta bajo la presión de un santo, otro se crea mediante la confianza y la fe en una persona sin intervención de un santo, y el tercero es el que ocurre cuando algo beneficioso sucede sin necesidad de fe ni intervención divina.

Milagros inexplicables Secretos ocultos

Ahora, para entrar en este último tipo, debo compartir experiencias personales que solo han ocurrido en dos ocasiones en mi vida. Aunque son muchas las experiencias que podría compartir, quiero relatar un día en particular.

Caminaba cruzando una amplia avenida junto a mi tormenta de turno, también conocida como «mi crush». En medio de un acalorado reclamo, experimenté algo fuera de lo común.

Al cruzar la mitad de la avenida y alzar las manos por la frustración del momento, sentí un fuerte golpe en mi hombro derecho.  Era un golpe contundente, como si una mano de gran peso me hubiera alcanzado.

Giré la cabeza hacia la derecha para identificar al culpable, pero no había. En ese instante, un vehículo grande, un Ford Impala, se dirigía hacia mí. Apenas tuve tiempo de evitarlo, pero el auto rozó mi cuerpo.

Me quedé atónito, buscando a mi salvador inexistente a mi alrededor. ¿Fue esto un milagro? La marca de una mano grande en mi hombro parece ser la prueba. Otra experiencia me lleva a una caminata sin discusiones, esta vez con una señora que intentaba convertirme a su fe evangélica.

El milagro el control

Mientras cruzábamos la calle, un vehículo todoterreno apareció a toda velocidad, como si el diablo lo persiguiera. Cambió de dirección hacia nosotros, y la señora gritó ante el peligro inminente.

En ese momento, le dije que se quedara quieta y la sostuve de la mano. Le indiqué al conductor que pasara por detrás de nosotros, en un instante en el que nos miramos sin demostrar miedo.

No sé cómo explicar estos eventos, pero siento que alguien me cuida, una fuerza que podría denominarse milagro. Estas experiencias, sin duda, desafían cualquier explicación lógica.

Después de estos eventos, me pregunté sobre la naturaleza de los milagros. ¿No es acaso un milagro cuando la vida se renueva ante nuestros ojos? Las reacciones de la gente, los aleluyas y los cantos de gloria, indican que sí.

Sentí un temor posterior a la experiencia, reflexionando sobre la fragilidad de la vida. Estas situaciones son ejemplos de lo que puede ocurrir cuando estamos en la frecuencia adecuada. He enfrentado múltiples situaciones de peligro, incluso cinco accidentes de tránsito.

Los milagros existe

Solo una vez fui al hospital, pero cada vez he salido adelante. Los milagros, concluyo, existen. No necesariamente requieren la intervención de un santo o una fe específica, sino la disposición a dejar que las cosas sucedan.

Aunque no estoy seguro de si Ho’oponopono puede crear milagros, sus palabras gatillo podrían servir como detonantes para el cambio. El miedo, a menudo, es generado por la falta de conocimiento, pero al comprender y eliminar ese miedo, solo pueden suceder cosas positivas. Incluso, la posibilidad de salvar tu propia vida.

¿Qué es un milagro para lo ya escrito?

Los milagros, comúnmente entendidos como eventos extraordinarios que desafían las leyes naturales, han sido una parte intrínseca de diversas tradiciones religiosas y culturas a lo largo de la historia.

En el ámbito religioso, se asocian con la intervención divina, donde fuerzas sobrenaturales o deidades influyen directamente en el curso de los acontecimientos humanos. Estos fenómenos, que van desde curaciones inexplicables hasta eventos cósmicos extraordinarios, a menudo sirven como testimonios de la fe y la conexión espiritual.

Sin embargo, más allá de lo religioso, el concepto de milagro también puede abordarse desde una perspectiva más amplia y secular. Algunas personas ven los milagros como sucesos inesperados y positivos que desafían las probabilidades o explicaciones científicas convencionales.

Estos eventos, ya sea la recuperación sorprendente de una enfermedad o la coincidencia improbable de circunstancias, llevan a muchos a reflexionar sobre la existencia de fuerzas inexplicables en el universo, ofreciendo un rayo de esperanza y asombro en la cotidianidad.

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