Clarí, capítulo 16 Tony conoce a Clarí

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Tony conoce a Clarí

 

― ¿Y esto qué es? ―Preguntó Clarí.

―Una pistola ―dijeron todos en grupo.

― ¿Y eso no es muy grande? ―Preguntó Clarí.

―Al contrario es efectiva y muy peligrosa, lo que te ha mandado Amantita es una pistola de cañón largo con triple alimentadora y mira láser, el resultado de eso es que no se te escapa ni uno ―dijo Nisoilá.

―Que más voy hacer, solo coger lo que me han mandado y Dios quiera que nunca la use.

―Ahora sí ya todos en pie, hay que preparar algo para comer que ya son las 11 del día ―dijo Nisoilá.

Novela de ficción
Clarí, capítulo 16 Tony conoce a Clarí

Después de reponerse del gran susto, Nisoilá encargó la misión a Raquel y a Malva para que se la lleven a Clarí monte adentro y en un lugar muy apropiado enseñarle a disparar, en especial armar y desarmar y como darle el mantenimiento a la pistola. El tiempo pasa y llega la hora de trabajar, todas muy bonitas se dirigen al bar de la Vira vuerta. Mientras para ellas empiezan el día laboral, para otros terminó un largo y tedioso día y eso es lo que le pasó a los hombres de Jansí, cada grupo de dos se reportaban con Peke y todos con la misma novedad.

―Sr. Jansí, todos han regresado sin novedad ―notificó Peke.

― ¿A qué se refiere con eso? ―Preguntó Jansí.

―Que no hay noticias señor.

―Señor Peke, vaya al segundo vehículo y verifique si hay alguna novedad.

―Ya lo hice señor y tampoco hay novedad.

―Esto me está molestando mucho de estar en esta misión cojuda, hagamos una cosa Peke, mañana ordenas a los hombres que hagan otro recorrido y si no encuentran nada partimos para el otro pueblo.

―Como usted diga señor Jansí, voy a decir a los hombres que se pueden retirar para que descansen y mañana estén frescos.

Parece que todo ha terminado normal, sin problemas y sin tener que disparar un solo tiro, aunque por una simple confusión casi hay un muerto inocente por el simple hecho de hacer su trabajo, como era de entregar paquetes, pero cierta experiencia para el que la tuvo le dio una sensación de gusto, en especial la chica que recibió el paquete, se quedó tan impresionado con su belleza que no perdió tiempo y se lo fue a contar a su amigo del alma, un amigo que lo considera como un hermano, él es capaz de dar la vida por él, como dije no pierde el tiempo y ya entrada la noche lo va a buscar a su casa.

―Tony… Tony ―llamaba a su amigo desde el camino que cruza su finca.

―Tony… habla Tony soy yo Pepe.

― ¿Pepe eres tú?

― ¿Y quién más va a ser que se atreva a llegar hasta acá a esta hora de la noche?

―Espérame ahí que ya salgo.

Pepe se sentó sobre una piedra para esperar a su amigo, al mismo tiempo pensaba en la chica linda que conoció hoy, por un momento él pensó ser su novio aunque la vio muy adulta, no por el aspecto sino por su talla alta bonita y bien formada, aunque le pareció raro que tantas mujeres vivan solas en un bus bien grande y de lujo, pero igual tenía que decirle a su amigo la novedad del día de hoy. De pronto escuchó unos ruidos, es Tony que baja bien bañado y bien talqueado.

―Habla Tony, que tal cómo te fue hoy.

―Habla Pepe, te he estado buscando de mañana y no te encontré.

―Y cómo me ibas a encontrar si estaba trabajando.

― ¿Estaba trabajando? Qué raro porque te fui a buscar y no te encontré.

― ¿Y cómo me ibas a encontrar? Si yo no te dije dónde estaba trabajando.

―No me digas que estabas en algo especial.

―Bueno digamos que sí, y a la vez no.

― ¿Y por qué dices eso?

―La verdad, ya me cansé de trabajar de albañil y un día pensé que yo debería de mejorar pero no sabía de qué forma, hasta que un día buscando trabajo encontré un anuncio en el periódico, que solicitaban jóvenes para trabajo fácil y sencillo y que quieran progresar, así que me presenté, de inmediato me cogieron y me dieron un uniforme y contento empecé a trabajar ahí.

―O sea, que estás progresando.

―Más o menos.

― ¿Y de que es el trabajo?

― ¿El trabajo?

―Sí, el trabajo, ¿Qué es lo que se hace ahí?

―Es de entregar encomiendas.

― ¿Y te va bien?

― ¡Qué me va a ir bien si ya renuncié!

― ¡Renunciaste! ¿Cómo una persona puede renunciar a un trabajo si recién entra?

―Es sencillo, anda entrega un paquete y espera que de un lugar te salgan cuatro locas, ¡Con pistolas te tumban al piso y te empiezan a golpear y después te preguntan qué estás haciendo ahí!

― ¿Ahora como piensas mejorar? ―Le preguntó Tony.

―Yo encontré una forma, por lo menos que me ayude a subir.

―O sea que ya tienes otro trabajo.

―Algo mejor.

― ¿Y qué es? ¿Si le puedes decir a tu amigo?

―A eso preciso es que vine compadre ―le dijo Pepe.

―Y en primer lugar, ¿A qué es a lo que te refieres? ¿Por si acaso si sabes lo que significa “primer lugar”? ―le preguntó en tono burlón.

―Y cómo no voy a saber si yo la inventé.

―Ya entonces no pierda tiempo y diga que es.

―Bueno escúchame, resulta que el último paquete que fui a dejar, me tocó ir a las afueras del pueblo y pasó algo raro, ese paquete venía de un pueblo del norte y sin embargo la dirección que decía en el paquete, daba casi en el mismo lugar donde debía entregarlo.

―No le veo nada de raro.

―Cómo no va a ser raro, si el lugar donde tenía que llevar el paquete era en la carretera.

― ¿Cómo en la carretera?

―Sí cómo lo escuchas.

― ¿Y por dónde es eso?

―Saliendo del pueblo a 10 minutos por la carretera que va a Naranja agria.

―Ah, Ya sé, putas.

― ¿Qué dijiste? ―En tono ofendido pregunto Pepe.

―Putas ―replicó Tony.

―Exijo que me expliques que mierda te pasa.

― ¿Te acuerdas del año pasado? Qué comentaban que en el bar de la Vira vuerta habían llegado unas chicas muy bonitas, todos preguntaban dónde vivían para ir a visitar y de esa forma no tener que ir al bar, pero según decía la gente del pueblo que ellas siempre decían que venían de otro pueblo, nunca dijeron de dónde y siempre desaparecían en la madrugada, ¿Te acuerdas?

―Algo me acuerdo, pero recuerda que en esa época trabajaba más que un esclavo y no tenía tiempo para divertirme, ya que llegaba muy cansado a la casa y el poquito rato que me quedaba, lo dedicaba a dar vueltas por la pequeña finca de mis padres.

―La cuestión es que alguien en una madrugada que estaba muy desocupado, se le ocurrió seguirlas, dándose cuenta que ya eran las cuatro de la mañana pero igual lo hizo, apenas caminaron dos cuadras y llegó un bus bien grande,  se estacionó justo al pie de ellas y en seguida partieron rumbo a la salida del pueblo, siendo perseguidas por este humilde ciudadano, llegando más o menos a la distancia que tú me estás diciendo, y si dónde fuiste a dejar el paquete es en un bus al filo de la carretera, es porque son putas.

―Mira Tony,  no te permito que este expreses así de esas nobles chicas.

―Qué te pasa si sólo estamos conversando.

―Es que no te creo nada de lo que me has dicho.

―Dime la verdad Pepe,  ¿A ti te pasa algo?

―No me pasa nada, me molesta que te adelantes sin motivo.

― ¿Y ahora? ¿Qué le pasó  a  este montubio? ―dijo sorprendido.

―No me hables así  Tony, que un poquito más y te parto la madre.

―Ya tranquilo, no me digas que tú conoces a alguien ahí.

―Ya te dije que fui a dejar un paquete ahí, y en medio de un poco de locas que de paso andaban armadas con grandes pistolas, encontré a una chica mejor dicho era a la que tenía que darle el paquete, pero tú la vieras a ella, es como ver a un ángel, es como si hubiera venido por mí, es tan linda, tan delicada, tanto que no creo que sea capaz ni siquiera de haber visto un hombre desnudo.

―Si te creo que sea incapaz de haber visto un hombre desnudo, porque ella no lo ve, ella se los come enterito ―replicó en tono burlón.

―Eso sí no te lo aguanto, ¡Ven acá montubio de mierda!

― ¡Oye espera! ―Asustado lo dijo.

―Nada que espera, ¡En este momento se va la mierda la amistad contigo!

― ¡Oye aguanta! Ay… Uf… no ―lo único que pudo decir Tony.

Pepe como buen amigo busca a su gran amigo para contarle sus anhelos e ilusiones, y lo único que encontró fue es desaires y maltrato, a pesar de que Pepe conoce bien a su amigo sin embargo siempre termina buscándolo, la experiencia que tuvo Pepe en horas tempranas, aparte del susto y de los golpes le quedó la ilusión de haber conocido a alguien tan especial, claro que después haber renegado del trabajo, se fue, recordó, meditó y se ilusionó, de tal forma que con el único que podía conversar de estos menesteres, es con su amigo Tony.

Y lo único que consiguió es pasar un mal rato, ahora Pepe le ha dado su merecido aunque ya era tiempo, en buena hora que Tony no bajó el machete porque ahí sí iba a correr sangre de amigo a amigo, ahora los minutos han pasado y él uno  más golpeado que el otro, se miran las caras frente a frente y empieza de nuevo la amistad.

―Chuta Tony, no te quise dar duro ―lamentándose le dijo.

―Espera un momento, yo te digo a ti, chuta Pepe no te quise dar duro.

―No, yo te dije a ti primero ―con energía le dijo.

―Vas a empezar de nuevo montubio pendejo.

―Ya está bien, si tú dices que son putas, ¿Cómo lo vas a comprobar?

―Es sencillo, vamos al bar de la Vira vuerta que ahí la vas a encontrar.

―Mira, hagamos una cosa, si es verdad lo que tú me dices, yo me dejo partir la humanidad  que Diosito me ha dado, y si no es así, más vale que te escondas bien capiro, porque no voy a dejar nada bueno en ti.

―Si tú lo dices, está bien, aunque no entiendo cómo me piensas hacerme daño si no puedes ni contigo

―le dijo Tony con burla.

―Tú sí que jodes, pero hasta hoy vives, ¿Dónde se supone que vamos a encontrar a esa bella chica? Y me refiero a la más bonita.

―En el bar, es fijo.

― ¿Y si no está?

―Oye… todavía no te das cuenta, ¿Verdad? ―Le preguntó Tony.

― ¿Cuenta de qué?

―A ver, vamos hacerlo como buenos ciudadanos, para que el mundo entero no vaya a decir que un día  en un pueblo perdido de Dios, dos amigos se dieron de machetazos por puro coraje, sin siquiera saber por qué pelearon.

―Tienes razón, por eso estamos en el colegio, aunque atrasado pero ahí le vamos.

―A ver, primero hablo, y si tengo que hacerte alguna pregunta, tú querido amigo me respondes eso y nada más, ¿Está bien?

―Ya ―le dijo Pepe.

―Ya que ―dijo Tony―. Tienes que decirme bien.

―Ya, está bien lo que tú me dices ―con cara de poca paciencia le dice.

―Entonces empezamos. Tú me dijiste que te dieron un paquete para que entregues en plena carretera, ¿Sí o no?

―Sí.

―Por ahí vamos bien, tú sabes que era imposible que en esa dirección hubiera alguien que viva ahí, ¿Sí o no?

―Sí.

―Bien, bien, pero tú fuiste a dejar porque tu jefe te lo ordenó, ¿Sí o no?

―Sí.

―Bien, entonces tú fuiste  porque te obligaron. De pronto llegas a la dirección señalada y te das cuenta que no hay casa, ni siquiera algo alejada, pero si uno de esos transportes bien grande y que por dentro parece una casa, como las que se ven en las películas, ¿Sí o no?

―Sí.

―Vamos muy bien, pero algo te dice que es ridículo porque  alguien que manda un paquete de un punto alejado, ¿Cómo puede saber que justo en ese lugar, va a estar alguien para recibirlo? A menos que ya supiera de antemano el paradero, ¿Sí o no?

―Bueno, así parece.

― ¿Cómo que así parece? La respuesta tiene que ser sí o no y nada más, ahora pregunto de nuevo, ¿Sí o no?

―Sí.

―Bien, bien, ¿Seguro que nadie te ayuda para responder?

― ¡No carajo! ―Dijo Pepe de mal genio.

―Cálmate, ahora como tú no eres un montubio ignorante, es fijo que al único lugar que vas a preguntar es ni más ni menos que a cualquiera que esté en ese vehículo, ¿Sí o no?

―Sii.

―Pero de pronto tú te acercas a la puerta y golpeas para saber si alguien está ahí, ¿Sí o no?

―Siii.

―Pero fijo que nadie salió en seguida, ¿Sí o no?

―Síiii.

―Entonces esperaste un rato y volviste a tocar la puerta, ¿Sí o no?

―Siiii.

―Pero tú no sabías quién podía salir a recibir el paquete, ¿Verdad?

―Así es.

―De pronto se abre la puerta y sale una mujer con pistola en mano, te insulta y  te lanza al piso, ¿Sí o no?

―No.

―Falso, tú mismo me dijiste lo que te pasó y por esa razón de retirarse de ese trabajo, ¿Sí o no?

―Como que sí y no, bueno sí, porque si me retiré de ese trabajo, y no, porque no salió una mujer con pistola en mano y que me lanzó al piso, sino fueron dos mujeres y dos segundos después salieron dos más.

― ¡Aja! Peor para ti ―dijo Tony.

― ¿Por qué? ―Preguntó Pepe.

―La pregunta correcta que te voy  hacer es, ¿Cuántos hombres salieron del bus?

―No me di cuenta.

― ¿No te diste cuenta? O no salió ninguno.

―No salió nadie que use calzoncillos.

―Haciendo cuentas salieron cuatro mujeres jóvenes, ¿Y qué más?

―Bueno, yo vi tres chicas jóvenes y una mujer mayor, dos más estaban dentro del bus que luego salieron.

― ¿Cuál de ellas es, “Tu linda y delicada chica”?

―Ninguna.

―Ósea que hay más, ¿Cuántas? ―Y seguía preguntando Tony.

―Una más, ella es un ángel de mujer ―dijo con ensueño.

―Entonces haciendo cuenta son siete mujeres que viven solas en un vehículo muy grande, usan armas de grueso calibre y lo más principal, eran más de las 10 de la mañana y todavía dormían, ¿Por qué?

―La verdad no sé, pero pienso que estaban cansadas de alguna mala noche por quién sabe, tal vez alguna invitación ―trataba de encontrar una explicación.

―No le des la vuelta al asunto (Tony… Tony) me llama mi hermano Martíno, espera un ratito que voy a ver qué quiere.

Han pasado más de dos horas desde que llegó Pepe en busca de Tony, lo único que han hecho es pelear y discutir en algo que en realidad no les atañe a ninguno de los dos, aunque para Pepe es algo especial y eso que sólo la vio unos cuantos minutos, ¿Qué será cuando ya la tenga en sus brazos? Tony en el fondo es buen amigo pero tiene una debilidad, y eso es que tiene un orgullo bien grande lo que va a ser el causante de que Pepe reciba un pequeño escarmiento por parte de Tony, y sólo porque Pepe le dio su merecido por hablar mal de alguien que no conocía, mejor dicho ninguno de los dos conocen a la chica misteriosa.

Por el momento Tony se alejó de Pepe por un llamado de su hermano, mientras tanto Pepe piensa en el asunto: “Yo no sé por qué Tony siempre actúa así, siempre quiere estar por encima de los demás, pero de lo que me ha hecho hoy no se lo perdono porque él tiene que tener una prueba de lo que ha dicho, y más vale que no se raje porque ahí sí que soy capaz de caerle a plan de machete, y de paso lo voy cortando para que se acuerde de mi toda su vida”, en sus perversos y malvados pensamientos nunca tuvo el tiempo de pensar que en alguna manera tal vez Tony podría tener la razón, pero bueno eso hay que dejarlo al tiempo para saber qué pasa, por el momento  Tony conversa con su hermano Martíno antes de regresar con Pepe.

―Dónde te metes Tony que te estoy  buscando ―le decía su hermano.

―Estoy aquí, en la piedra conversando con Pepe, ¿Para qué me buscas?

―Papá te dijo que no te olvides de revisar la cerca.

―Cierto, me olvidé, mañana temprano voy Martíno.

―Está bien, pero no te olvides, ya sabes que papá se pone alterado cuando no le hacen caso.

―Si yo sé, no te preocupes, ahora que me acuerdo mañana tengo examen pero igual, como las clases son de noche si me alcanza el tiempo.

―Bueno, pero mira bien lo que vas hacer, dime una cosa Tony, ¿Qué tanto conversas con Pepe? Porque un poquito más ya parecen enamorados.

―De mujeres.

―Qué chistoso quinceañeros con mujeres ―Martíno se reía.

―De verdad Martíno, Pepe me contó que hoy temprano fue a dejar  un paquete en la carretera, más preciso en un bus de lujo, y que ahí viven siete mujeres solas muy bonitas (putas) eso le dije yo, pero no quiere escuchar, se ha enamorado de una de ellas y piensa que es un ángel bella ―le dijo Tony.

― ¿Cuándo llegaron ellas que yo no me he enterado?

―Creo que ayer, lo raro de esto es que dice que en el grupo hay una que es la mejor de todas, y escucha esto Martíno, dice que todas son bonitas pero una es mejor que toditas.

―Y si es así como tú dices y como yo creó, fijo que están trabajando en el bar de la Vira vuerta, ahora tengo que hacer otras cosas pero mañana sin falta me voy por allá para conocer a la belleza de Pepe.

― ¿De verdad que vas a ir mañana por ahí?

―Sí,  ¿Por qué?

―Por nada, sólo preguntaba.

―Entonces me voy, no te olvides lo que papá ordenó, has el favor de no quedarte dormido por que no sé a qué hora voy a regresar, ¿Si escuchaste?

―Si te escuché  Martíno.

Tony se quedó pensativo con lo que le dijo su hermano Martíno, y tenía razón para pensar puesto que él nunca había estado con una mujer, y peor con una que trabaje en el bar, por un momento pensó:

“¿Cómo será entrar en el bar de la Vira vuerta? Para que mi hermano mayor diga que va a ir sin miedo es porque tiene que ser Bonito, y las chicas que van ahí me han dicho que están medias desnudas. Yo tengo que ver de cerca  esto y como dice mi hermano, que la chica que vio Pepe hoy temprano fijo que tiene que estar ahí y yo no me pierdo eso, a lo mejor le entro”, Tony sacó sus conclusiones y sus decisiones basados en simples comentarios, pero igual para poder hacer lo que él pensó que lo único que tiene que hacer es regresar donde Pepe y ponerse de acuerdo.

―Ahora sí… continuamos. Tú me decías que no sabías por qué pero no importa, para que veas que soy un buen amigo, vámonos al bar de la Vira vuerta y nos tomamos unas cuantas cervezas, de esa forma conocemos el ambiente a ver si nos gusta.

― ¡Estás loco! ¿Cómo piensas entrar ahí?

―No te preocupes, un amigo mío está trabajando ahí y está en la entrada.

―No tengo dinero.

―No te preocupes yo tengo dinero, así que yo te invito.

― ¿Seguro que se puede entrar? Tú sabes que somos menores de edad.

―Si hombre no seas necio.

―Muy bien, vamos ―le dijo Pepe.

Después de hacer los preparativos necesarios para dar una buena impresión, como dicen por ahí, bien bañados y bien perfumados se dirigieron como dos buenos amigos hacia el bar de la Vira vuerta, aunque no era la primera vez que ellos bebían, pero nunca lo habían hecho de frente como ahora lo querían hacer, pero igual lo primero siempre es lo primero y eso quería decir que primero tenían que cruzar la puerta de entrada, después se arreglaría el resto, así que ya todo arreglado el plan y entre conversa y conversa, llegaron a la puerta y en verdad estaba el amigo de Tony, en el cual no hubo problema para el ingreso, en algo ayudaba su estatura ya que Tony era más alto que Pepe, de esa forma estando en un lugar a media luz era difícil calcularles la edad, de igual forma sea con uno o con otro ingresaron al lugar, todo iba bien inclusive ya se habían tomado una cerveza hasta que…

―Oye Tony, yo no pensaba que este lugar era Bonito por dentro y mira cuántas mujeres, y tú dijiste que la chica que conocí hoy iba a estar aquí, mentiroso.

―Espera, que todavía no conoces a todas ―le decía Tony con seguridad.

― ¿Y cómo sabes tú?

―Yo no sé, si es la primera vez que vengo así como tú, lo que pasa es que en un lugar tan grande como éste, tiene que haber más mujeres.

―Más vale que sí porque si no, aquí mismo te voy dando.

―Tranquilo no te sulfures, tenemos que preguntar a uno de los meseros por las chicas, ¡Mira ahí viene uno!

Tony muy nervioso aunque no lo demostraba pensaba que el tiro le iba a salir por la culata, y ya era demasiado tarde para retractarse, por lo tanto tenía que seguir con lo dicho hasta el último y eso quería decir, aguantar unos cuantos golpes si es que no llegaba a mayores, pero igual hacerle una raya más al tigre no le iba hacer daño, además era su amigo el que le iba a pegar por lo tanto todo valía la pena en aras de la amistad, el mesero que no era ningún muchacho ya se había dado cuenta de los dos nuevos clientes que si eran muchachos, por lo tanto se dirigía hacia ellos, y ya estando al lado  le pregunta.

― ¿Qué hacen aquí niños? Éste es un lugar para adultos ―les dijo con aires de mandamás el mesero.

―Disculpe señor, pero tenemos permiso de Tucho ―le dijo Tony con seguridad.

― ¿Cómo sé yo sí es cierto? ―Preguntaba  el mesero.

―Si quiere pregúntele porque él está en la puerta.

―Muy bien eso mismo voy hacer, no se muevan de aquí.

―Qué te dije Tony, ahora vamos a tener problemas ―con algo de susto le dijo Pepe.

―Tranquilo que yo sé lo que hago ―le dijo Tony―. Mira ahí viene el mesero de nuevo, y viene con cara amigable.

―A ver niños, me dice Tucho que ustedes son adultos pero con cara de niños, bueno qué más da, sólo porque le debo un favor al Tucho me voy a hacer el loco ―dijo el mesero―. Entonces en qué les puedo  atender “Señores”.

―Primero una cerveza más y segundo ¿Dónde están las chicas nuevas que llegaron? ―Con ínfulas de mayor le preguntó Tony.

―Están descansando pero ya mismos salen― le contestó el mesero.

―Muy bien muchas gracias y no se olvide la cerveza ―le dijo Tony.

―En seguida.

―Tú sigues ansiando que aparezca la chica de mis sueños en este lugar ―le dijo Pepe.

―Tranquilo que sólo venimos a divertirnos un rato, tómalo con calma.

Entre Pepe  y Tony había una gran diferencia, el uno estaba sin voluntad de estar en ese lugar puesto que no tenía costumbre, en cambio Tony tenía toda la voluntad de estar ahí, por el simple hecho de querer demostrar a su amigo Pepe de que él tenía la razón pero,  estaba a  pocos minutos de saber si era verdad o no lo que Tony decía. Llega el mesero con la cerveza.

―Aquí está  señor su cerveza ―le dijo el mesero―. A propósito enseguida salen las chicas para que escojan cuál le gusta.

―Ya muy bien gracias ―dijo Tony―. ¿Cuánto le debo de las dos cervezas?

―Seis dólares nomás.

Tony le hace señas al mesero que se acerque un poco más mientras Pepe los observa, le quiere hacer una pregunta referente al negocio de las chicas, ya que nunca en su vida había visto tantas chicas juntas y dispuestas a todo.

―Disculpe la pregunta que le voy hacer, ¿Cuánto cobran las chicas aquí?

―Les voy a responder en pocas palabras, las que están en el salón seis dólares, las que están saliendo en este momento 10 dólares, las que están en el reservado 20 dólares, hay una que cobra 50 dólares, aparte hay ahí una muy bonita, muy joven que si me mirara a mi yo me casaría con ella, pero no miran a nadie, con decirles que ella pone las condiciones a quien escoge, ella cobra 100 dólares y el tiempo que ella elija si es que el hombre quiere, sino, no ha pasado nada y con eso es adiós.

―O sea que las chicas que están saliendo horita no son las que llegaron.

―Sí, ellas llegaron pero cada quien viene por su lado a diferencia de las que están en el reservado, ellas tienen su propio vehículo, más claro es una empresa de diversión nocturna.

― ¿Escuchaste Pepe? Porque yo estoy impresionado, pueda ser que todavía esté equivocado.

―Sí, lo escuché, pero puede ser que no sea ella ―todavía con esperanzas e ilusiones hablaba Pepe.

―Qué es lo que está pasando aquí, ¿Acaso hay algún problema? ―Medio dudoso preguntó el mesero.

―No hay ningún problema, lo que pasa es que somos muy tímidos y es la primera vez que entramos a este bar,  ahora nosotros queremos romper nuestra virginidad con una chica que sea digna de nosotros, por si acaso tenemos mucho dinero ―habló con claridad.

―Pero eso no es lo que entiendo respecto a lo que dice su amigo ―el mesero se puso inquieto.

―No señor, lo que pasa es que vi a una chica muy temprano que me gustó mucho y me dijo que trabaja aquí, bueno por el momento, lo que pasa es que no me acuerdo  como es ella, tal vez si la viera me acuerde, si usted pudiera ayudarme a ver a las chicas que están en el reservado, yo le diría cuál es para poder entrar, ¿Me ayudaría? ―En contra de su voluntad habló Pepe.

―O sea que son niños de verdad.

―No se burle y ayúdenos por favor ―dijo Tony.

―Bueno está bien, pero ellas cobran más, síganme.

La hora de la verdad se acercaba, el mesero inocente de todo lo que ocurría entre los dos amigos, los llevaba cual dos niños inocentes iban a un paseo en un parque con la diferencia de que este parque es para adultos, Pepe iba callado y pensativo, en cambio Tony era todo lo contrario, era como que si quisiera tener cuatro ojos para poder mirar todo lo que estaba a su alrededor, las manos las tenía inquieta no sabía cómo coger algo  de esas chicas, hasta que llegaron a una puerta, le abrieron y pasaron a dentro, era una pequeña sala en el cual había un vidrio muy grande, la cual hacía como ventana hacia otra sala más grande, de ahí se podía ver a las chicas que conversaban con algunos clientes.

De pronto Pepe se puso pálido con mirada fija hacia una chica muy linda y hermosa, Tony se dio cuenta, aunque pareciera mentira en cierto modo él se dio cuenta de lo que había hecho, quiso distraer la mente de su amigo Pepe, pero fue demasiado tarde, dándose media vuelta y salió enfurecido de ahí, Tony regresó la mirada hacia el vidrio y observa a la chica que miró  su amigo, quedando muy impresionado, le parecía mentira que una chica tan bonita esté en ese antro de perdición, por un momento se hizo ilusiones de caminar con ella en un parque, a correr sobre la hierba de un prado, de pronto sus ilusiones fueron interrumpidas por el mesero.

―Bueno que pasó, ¿Qué… están jugando conmigo?

―No,  tranquilo que no pasa nada, lo que pasa es que a mi amigo Pepe le entró la mariconada pero a mí no ―dijo con tranquilidad.

―Y ahora va a salir corriendo ―le dijo el mesero.

―Ni loco ―dijo Tony.

―Entonces, ¿Cuál escoges?

―Quiero la chica que está en el sillón de la esquina la más bonita y de pelo frondoso rubio y de ojos claros ―dijo emocionado.

―Muy bien, ella cuesta 100 dólares ―con una mirada fulminante le dijo el mesero.

― ¡Qué! ¿Hará una rebajita? Por favor un descuento, miré que va hacer mí primera vez y no voy a irme así, apóyeme, ¿Sí? ―suplicaba Tony.

―Mira lo que puedes hacer es irte con tu virginidad para otro lado (¿Qué pasa?) nada señora, no pasa nada ―decía el mesero.

―A ver dígame ¿Qué está pasando? ―Preguntaba de nuevo pero esta vez era Nisoilá.

―Lo que pasa señora que este joven entró con engaños a este bar, con engaños ha hecho que yo lo traiga hasta  acá, y se da el lujo de pedir a la mejor de las chicas de aquí y lo peor de todo es que no tiene dinero ―hizo la acusación el mesero.

― ¿Es cierto eso jovencito?

―No es cierto porque yo sí tengo dinero.

―Señora él quiere acostarse con la señorita Clarí.

― ¿Tú puedes pagar?  ―Pregunto Nisoilá.

―Sí, si puedo pagar ―aseverando dijo Tony.

―Entonces sígueme.

Tony iba como en las nubes y ahora sí dándole la razón a su amigo Pepe por la forma como se comportaba, por un momento pensó que está enamorado de esa chica desconocida y sólo con verla no más.

―Clarí, este jovencito quiere hablar contigo ―le dijo Nisoilá.

―Está bien tía ―le dijo Clarí―. A ver, aquí estoy, que sea rápido porque el tiempo cuesta.

―Cuando mi amigo Pepe me dijo que la había conocido y que era muy linda y muy hermosa, yo no le creí, es más yo me burlé de él, ahora estoy aquí y no quiero irme nunca ―le dijo emocionado Tony.

― ¿Y para eso viniste acá?

―No, vine para estar contigo.

―100 dólares, y si yo decido te pones una máscara en la cara, tómalo o déjalo ―dijo Clarí, con aires de superioridad.

― ¿Me podría hacer una rebaja?

―No.

―Bueno está bien, parece que vale la pena ―dijo Tony.

Clarí como dama exclusiva ocupa el puesto que ya se merece en ese medio, para Tony su primera vez y el inicio de una vida llena de incertidumbres, que en un tiempo no muy lejano le va a traer sorpresas y para todos va a ser una impresión muy fuerte, ya que tarde o temprano se encontrarán cara a cara al menos la mayoría, en ese mismo momento algunos de ellos tendrán que tomar una decisión que dará un nuevo giro a su vida aunque para otros no sea el adecuado. Hasta que llegue ese momento Tony va a conocer por primera vez a su primera mujer.

―Bueno entra ―le dijo Clarí con mucha amabilidad.

―Gracias a su merced ―le contestó Tony a la antigua.

―Como ya te expliqué al comienzo, ponte esta máscara y no digas nada que yo me encargo del resto.

―Mejor no.

―No qué.

―Para que me voy a poner una máscara si lo que quiero ver es lo bonita que eres, tan preciosa tan dulce.

―Ya te dije que yo pongo las condiciones.

―No sea mala, tal vez nunca más la vuelva a ver y quisiera tener ese recuerdo de que un día conocí a una chica más bonita que un ángel,  que sólo esa vez tuve la oportunidad de tenerla entre mis brazos y sentir la emoción de ser feliz como nunca voy a poderlo ser en toda mi vida, si usted me niega por esta única vez, creo que podría ser infeliz para siempre, eso sin contar que tengo tanto miedo que creo que me voy a desmayar.

Clarí lo miraba de pies a cabeza, no sabía qué hacer ya que su plan era esconderse y no tener que lidiar con toda clase de gente, pero había algo en ese joven que a ella la atraía, es algo como que si tiene algo pendiente, de paso es muy atractivo aparte de que era muy inquieto y se le notaba que era muy ingenuo, al menos para estar con una chica y en el resto quién sabe, no le quedó más opción de ceder al chico que tanto le insistía, porque era cuestión de ella, basta que diga  unas cuantas palabras que enseguida estaban ahí guardias para sacar al impertinente, y por unos segundos casi lo hace, pero recordaba el repertorio de palabras que Tony le dijo que hizo que aplicara un freno a su decisión, además nadie le había hablado así.

Por mucho que ella escogía al hombre no garantizaba que le hablara palabras bonitas, esa era una de las razones por las que ella manejaba toda la situación en el proceso amatorio, no permitía que hablaran, porque las palabras de los hombres que entraban eran huecas y sin sentido, solo hablaban de poseer a la mujer como su esclava sexual y solo por el hecho de haber pagado, pero esta vez es diferente y es muy joven aunque tenga una estatura de un adulto, pero que más da, igual quién sabe, tal vez nunca más lo vea.

―Hagamos una cosa ―le dijo Clarí.

―Lo que usted diga preciosa ―le dijo con cariño Tony.

―Ponte un antifaz y soy tuya enterita ―muy seductora.

―Está bien mi ángel, ¿Me puede decir cómo se llama?

―No ―le dijo sin más espera―. Además ya la mayoría sabe cómo me llamo, y es cuestión de tiempo que te enteres.

―Por favor, usted tiene que decirlo, porque necesito saber el nombre de la persona que va a ser mía y que será guardado en los recuerdos más íntimos que me acompañarán toda mi vida.

―No ―replicaba.

―Por favor ―le rogaba.

―No.

―Por favor, y no me va a volver a ver nunca más.

― ¡Tú sí que jodes muchachito! Ya está bien, mi nombre es Clarí, y ya no me molestes porque no es reunión de enamorados sino de negocios.

―Muy bien Clarí, bonito nombre y  queda a precisión, Clarí suena a claridad, clara como las aguas de un manantial porque así te veo.

―Ya cierra la boca y empecemos.

―Espera un  momento todavía no te he dicho mi nombre.

―Cuidadito, en el momento que tú me digas tú nombre, te largas de  aquí ―la puso la cara mas seria que podía tener la mujer mas hermosa de aqule burdel.

―Pero por (guardias, guardias) ¿Qué estás haciendo? ―Le pregunto Tony.

―Te lo advertí, te dije ni una palabra más (dígame señorita) espera un momento ―le dijo Clarí al guardia.

Tony se estaba portando tan pesado que no se daba cuenta que estaba hostigando a la mujer de sus sueños. Por mucho que Clarí  trata de soportar a Tony, pero él se empeña a fastidiar el momento memorable para él, pero ella está perdiendo la paciencia al extremo que ha llamado a los guardias, y sólo es cuestión de ella para que lo saquen a patadas.

― ¿Vas a seguir jodiéndome la paciencia?

―No ―le dijo asustado.

―Está bien, no sabes de lo que te salvaste (no nada chicos, gracias por venir) ―Los guardias se retiran al darse cuenta que solo fue una falsa alarma―. Bueno, como te dije hace un rato, ponte el antifaz, que yo me encargo del resto.

―Como usted diga mi corazón, me voy a quedar quieto, no voy a decir ni una palabra, ni siquiera voy a gritar (¿Quieres callarte?).

―Quiero que te quedes quieto que te voy a quitar la ropa muy despacio ―le decía  Clarí con mucho cariño.

―OH, Dios… ¿Qué me está haciendo? No puedo resistirme a esta sensación, ya no aguanto más, lo siento mucho pero tú lo has pedido, ¡Ven acá! ―Le dijo con euforia desenfrenada.

Clarí la experta en seducción, la que iba a manejar todo el proceso amatorio, empezó con un repertorio sencillo sin darse cuenta que con eso rompió las cadenas que mantenían sujeto al cavernícola sediento de sexo, originando que el sometido pasó a ser sometedor. Tony coge a Clarí y la agarra con mucha fuerza abrasándola y besándola, y por más que Clarí quiso oponerse pero no pudo y sucumbió a la lujuria entregándose de lleno a todo lo que él quería hacer, claro que ella tenía que terminar explicándole cómo hacer lo que él quería hacer, después de un par de horas de agitado esfuerzo, los dos se quedan dormidos.

Después de unos minutos se despierta Clarí y observa a su pareja momentánea y piensa: “Este muchachito apenas tiene mi edad y se ha comportado como todo un hombre, ¿Quién quita que en un futuro me vuelva a topar con él? En buena hora que no se su nombre y él tampoco sabe mi verdadero nombre, a lo mejor nos enamoramos nos casamos y tenemos muchos hijos, en buena hora que la vida que llevo es momentánea”.

“Hay algo que me inquieta y eso es él, cuando me tenía en sus brazos era como si había estado esperando ese momento, como si fuera una parte de mi pero yo sé que no puede ser porque es muy peligroso, al menos mientras Juan viva, no vaya a ser que lo maten por mi culpa, mejor prefiero que no vuelva por aquí nunca más”. Habiendo meditado sobre la situación, Clarí se dispuso a salir de la habitación.

― ¡Guardia! ―llamó Clarí.

―Dígame señorita,  ¿En qué le puedo servir? ―Le contestaba el guardia.

―Quiero que me haga un favor.

―Lo que usted diga señorita.

―Quiero que por favor dejen dormir al joven unos 10 minutos y después lo despiertan pero con mucho cuidado, porque él es algo especial para mí, ¿Me escucharon? ―preguntó Clarí con tono enérgico.

―Como usted diga señorita ―contestó el guardia.

Así hicieron los guardias, al pie de la letra, es más uno de ellos lo acompañó hasta cerca de su casa puesto que ya empezaba la madrugada. Tony cumplió con su palabra y no volvió al bar sino hasta después que se fueron a otro pueblo, él nunca se enteró de lo que sucedió ahí y mucho peor con quien fue, quién sabe a lo mejor fue una jugada del destino o cada quien hizo las cosas a su manera para que sucedieran así, igual como comenzó un día, asimismo terminó y al día siguiente una nueva etapa en la vida para con todos.

Son seis de la mañana, en otro lugar justo en Naranja agria que es un pueblo cercano, Jansí, Peke y todos los matones se alistan para la nueva investigación, esta vez no van a preguntar si han visto a una persona de tal foto y tal nombre como lo han venido haciendo hasta ahora.

―Señor Jansí, ya están listos los hombres y preparados con la nueva orden ―decía Peke.

―Muy bien, no se olvide que mi patrón está presionando ―dijo Jansí.

―Lo se señor, por eso estoy haciendo todo lo posible para que se cumpla con la misión.

― ¿Cómo está el hombre de la computadora?

―Está en su puesto y listo señor ―contestó Peke―. Con todo voy a hablar con él a ver como está hoy día.

―Muy bien Peke, vaya.

―Adam, Adam ―llamaba al hombre de las computadoras.

―Diga señor aquí estoy ―contestó Adam.

―Dime, ¿Cómo vas con las computadoras?

―Sr. ya estoy aprendiendo algo sobre el manejo.

―Muy bien, no te olvides, cuidado te dejas sorprender de Jansí, porque si no la próxima misión que tengamos será en el infierno ―le advirtió.

―Si lo sé señor, pero también no se olvide que usted me está cuidando.

―Tranquilo que yo me encargo de eso ―dijo con serenidad.

Ya todo arreglado, se dirige al señor Jansí, para saber cuál es su última decisión u orden.

―Ahora sí señor, de la orden para irnos.

―Ya sabes dé dos en dos y nada de nombres ni fotos, pueden irse ―dijo Jansí.

Y así salieron de nuevo como dos buenos amigos los cinco grupos, de casa en casa y de tienda en tienda, y así pasaron hora tras hora mientras tanto en Poste partido, igual empezó un nuevo día en especial en la casa de Tony Pyma….Continuará capítulo 17

©Clarí una historia cuántica Todos los derechos reservados Roberto Sanahuano    Escrita en el 2006 y registrada en el 2008 I E P I   030100

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